Antonio Buero Vallejo nació en Guadalajara hace cien años. A los pocos años, era evidente que por las venas del dramaturgo más laureado de nuestro país, corría sin freno el arte. Desde muy temprano pintó, y fue un gran pintor. Cuando se observan sus creaciones resulta imposible imaginar que tras ellas tan sólo había un niño, aunque con un grandísimo y excepcional don. Le apasionaba...







