Detrás de cada silencio puede perderse la esperanza de alguien más.
En la mesa familiar no hablan de las personas trans, nadie nos nombra en voz alta; en la escuela no existimos; en el amor somos lo oculto; en las cicatrices somos lo repulsivo; en los libros no hay cuerpos como los nuestros; en la niñez somos lo equivocado; en la adolescencia, el abrazo negado, y en la adultez estamos solos.








