Camuflados bajo sonrisas encantadoras, halos de eficiencia y capacidades de gestión positivas, nuestras empresas albergan una nueva raza de directivos hasta ahora desconocida. Son el más claro exponente del mito del Dr. Jeckill y Mr. Hide: personalidades poliédricas, “alpinistas” organizacionales, maquiavelos a sueldo o narcisistas envidiosos que no dudan en utilizar los medios necesarios...








