«Ser sin ser madre es un libro ameno, a pesar de la dureza y dificultad del tema que trata. La autora ha logrado darle ligereza, e incluso hacernos sonreír con sus anécdotas a veces repletas de ironía, pero, sobre todo, con su sinceridad y cariño. Me ha encantado su capacidad para reírse de sí misma desde la compasión y también su sensatez, que hace que este libro, cargado de...








