En este libro conoceremos a Vera, una inteligente y dulce estudiante de Bellas Artes que disfruta de la vida con sus amigos y prefiere evitar compromisos con los hombres. Pero una noche que sus amigas la dejan colgada en un bar, conocerá a César, un divertido y tierno chico, con el que pasará catorce maravillosas horas… hasta que Vera desaparece. Unos meses más tarde, Vera entra en su clase de pintura y descubrirá que el profesor sustituto del próximo cuatrimestre es el chico que la hizo sentir tan especial. Pero ¿sucumbirá a los encantos de Cesar? ¿Podrá César conquistar a esa chica tan escurridiza? ¿Qué supondrá el hecho de que sean profesor y alumna? Porque el hecho de que no puedas tener algo solo te hace quererlo con más ganas.
Yo ya había leído a Irene, y su preciosa pluma, tan tierna y sencilla, siempre me ha conquistado. En esta ocasión nos trae una novela feel Good, con dos protagonistas que luchan por sus sueños, intentando superar unas relaciones familiares complicadas. Vera tiene claro, a sus 19 años, lo que quiere. Pero conocer a César hará que todas sus convicciones se tambaleen. Cesar, por su parte, cayó rendido a los pies de esa chica en cuanto la vio sola en aquel bar. Él tiene claro sus sentimientos, pero parece que ella no tanto.
Narrada entre el pasado, cuando se conocieron, y el presente, cuando se reencontraron, viviremos como un amor solo necesita catorce horas para que sea importante. Miedos, inseguridades, segundas oportunidades, amor prohibido, tensión, amistad, pasión y familia, en un libro que te dejará el corazón calentito y una sonrisa en la cara. Mención especial a esa pandilla de amigos, que son parte importante de la trama.
Os dejo una de las frases que más me han gustado: “Creo que todos nos sentimos perdidos en algún momento, lo importante es saber reencontrarnos”