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Contraportada Buenos días, tristeza

Buenos días, tristeza

Sinopsis de Buenos días, tristeza

Un clásico contemporáneo: la novela que mejor narra la perversidad juvenil, sus hilos sutiles y sus consecuencias.

«La moralidad, o su ausencia, es el tema que define a esta novela. … Una obra inquietante.» Rachel Cusk

«Françoise Sagan es el F. Scott Fitzgerald francés.» The Guardian

«Nunca el pecado había sido tan elegante y en unos escenarios tan sofisticados.» Lourdes Ventura, El...

Ficha Técnica

Temáticas
Publicación11 junio 2025
ColecciónAndanzas
PresentaciónRústica con solapas
TraductorJavier Albiñana
Formato14.8 x 22.5 cm
EditorialTusquets Editores
ISBN978-84-1107-642-5
Páginas184
Código0010369778

Sobre los autores de Buenos días, tristeza

Françoise Sagan

Françoise Sagan (Carjarc, 1935-Honfleur, 2004) creció en el seno de una familia acomodada y a los dieciocho años, en 1954, publicó Buenos días, tristeza, novela que cosechó un éxito sin precedentes entre la crítica y el público, y que es un punto de referencia obligado de varias generaciones. Ya en 1958 fue llevada a la gran pantalla por Otto Preminger, con Jean Seberg, David Niven y Deborah Kerr como protagonistas. Sagan, aquel «adorable pequeño monstruo», como la llamó François Mauriac, se convertiría muy pronto en todo un mito. Después escribió numerosas obras —novelas, piezas de teatro, biografías, memorias y textos varios— y llevó una intensa vida bohemia, envuelta en escándalos, que contribuyeron a su leyenda. Pocas novelas como Buenos días, tristeza han tratado mejor los conflictos entre el culto al placer y el remordimiento.

Retrato de  Françoise Sagan

Otros libros de Françoise Sagan

Opiniones

Comentarios y valoraciones sobre Buenos días, tristeza

Paula-23/08/2025

Corto pero intenso

Imagen Paula
“Luego, el frescor del agua salada. Nos reíamos, deslumbrados, perezosos, agradecidos. Teníamos el sol y el mar, la risa y el amor. ¿Volveríamos a vivirlos alguna vez como en aquel verano, con aquel esplendor, aquella intensidad que les conferían el miedo y los demás remordimientos...?” Françoise Sagan, Buenos días tristeza. Me rindo ante la Francoise Sagan que con 19 años escribió este librito. Esta es la historia de la lucha de una adolescente contra la formalidad, seriedad, monotonía que llega a su vida cuando Anne llega para pasar un tiempo con su mujeriego padre y ella, y convertirse después en la esposa de este. Para ello, Cécile elaborará concienzudamente planes con el objetivo de acabar con su relación y expulsar a Anne de la apacible vida hija-padre. Pero esto no hará sino que se tope con un destino de desencanto, desengaño y tristeza. PD: decir que me encanta el título y que el libro es ideal para leer en verano por la importancia del mar y el propio verano, ya que se suele asociar a felicidad, libertad, despreocupación (lo que Cécile encuentra amenazado con la llegada de Anne), y la todavía inocencia de la adolescencia.

Margarita Magenti sanchez-14/07/2025

De obligada lectura

Imagen Margarita Magenti sanchez
A veces una novela que aparece de nuevo en el panorama literario, te devuelve a un verano remoto, a una lectura especial. Es una de mis autoras más admiradas. Años después lo he releido con la necesidad de darle voz a la protagonista. Quiza desde una terraza, ella nos contaría su historia… “Esta mañana, al abrir las contraventanas y dejar que el sol se colara por los cristales, he recordado aquel verano de días sin reloj . ¿Recuerdas cómo nos reíamos entonces? sin medida. Entonces vivía con mi padre en una casa blanca, inclinada hacia el mar. Él, como era, con esa forma de no enredarse en nada ni con nadie. Y yo, tan joven todavía, tan dispuesta a creer que la libertad consistía en no mirar hacia atrás. Éramos un dúo extraño, pero armónico. Cada cual con su espacio, su secreto, su complicidad intacta. Hasta que ella llegó. Ella nos trajo ese silencio elegante de quienes saben mirar sin alardes. ¿Recuerdas que era una amiga de mi madre? pero también era todo lo que yo no era, discreta , sabia, segura. Y eso, internamente, me desarmó. O me desató, no lo sé. Lo cierto es que vi en ella una enemiga no solo para mi padre, sino para esa burbuja donde yo creía vivir a salvo del mundo. Entonces tejí desde mis diecisiete años, un juego cruel. No por maldad, creo ahora, sino por miedo. Por ese deseo irracional de proteger lo que, quizá, nunca estuvo en peligro. Y lo rompí. Todo. Después de aquel verano ya no volvió la risa como antes. Tampoco la inocencia. Y no era una tristeza cualquiera. Era descubrir algo más profundo, la fragilidad de lo que creía seguro. La tristeza vino con la conciencia de que los lazos humanos son inestables, que a veces dañamos sin querer ,por miedo, por deseo, por no saber estar solos, y que hay cosas que, una vez rotas, ya no encuentran vuelta atrás. Espero que hoy me comprendas”

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