Pocos poetas han recibido ya desde sus primeras obras tan encendidos elogios como los que a María Victoria Atencia han dedicado nada menos que Jorge Guillén («verso noble y tan sencillo»), María Zambrano («la perfección, sin historia, sin angustia, sin sombra de duda»), Pablo García Baena («encadenada fidelidad a lo real») o Felipe Benítez Reyes («una poesía de la reflexión que...















