Le toca el turno a la Casa de las Sombras. Si has leído los dos anteriores sabrás que hay un personaje al que se le coge mucho cariño que debe abandonar la Casa de la Noche por un pequeño altercado vengativo (y bien hecho); pues bien, la pillan. Y no, no es spoiler porque empieza así el libro directamente 😜.
Mische es, sin duda, empatía en un mundo que castiga sentir. No es ingenua —aunque muchos la subestimen—, sino profundamente humana. Es compasiva y está profundamente marcada por la culpa, es un personaje que desentona en un mundo que premia la crueldad. Tiene la oportunidad de recuperar la confianza del dios del sol, aunque eso implique desaparecer…
Será «salvada» de su castigo por Asar, quien a crecido siendo el bastardo, buscando su propio camino, sin ser nunca recompensado. Eso lo ha convertido en alguien contenido, rígido y con una tendencia constante a anteponer lo que «debe» hacer a lo que realmente quiere. Tiene una orden de Nyaxia, y debe cumplirla…
Su relación es lenta, tensa y profundamente honesta. No nace de la rivalidad explosiva de los libros anteriores, sino del trauma compartido y la desconfianza. Aquí amar implica miedo, renuncias y decisiones que pesan. No se salvan, pero se sostienen.
El plan de los dioses no es una rebelión abierta, sino una estrategia silenciosa para alterar —o evitar— el equilibrio del mundo. Cada uno tiene órdenes claras, y ahí está la tensión: cumplirlas significa traicionarse a sí mismos.
💚 Mische debe obedecer sin perder su humanidad ni su compromiso con el dios del sol.
💚 Asar debe elegir entre la lealtad a su linaje y a sus propias convicciones.
¿Recomendamos? 🔝Estamos deseando ya que salga el siguiente, ¡qué final! Si los dos primeros se basaban en la supervivencia, el poder y el deseo, aquí la historia gira en torno a la culpa, la fe y las decisiones que no tienen salida limpia, porque hay compromisos que se imponen. Aunque tampoco tendrán un viaje tranquilo. Yo también quiero una Luce como compañera de batallas. 🐺