En 1879, el rey Leopoldo II de Bélgica, obsesionado con expandir su imperio en el corazón de África, ideó un plan tan ambicioso como perturbador: crear una «escuela de elefantes» en el Congo para entrenar a estos animales como fuerza de transporte y dominación territorial. Cuatro elefantes asiáticos, comprados en Ceilán (actual Sri Lanka), emprendieron entonces un viaje insólito y...









