Final de curso y todo se hace un poco cuesta arriba. Justo es en este momento en el que comienza esta novela juvenil contemporánea en la que acompañaremos a Dani en la aventura de cumplir los sueños de su abuela. Sin embargo, no todo será fácil, el instituto le pondrá trabas, algunos de sus sueños son un poco complicados y otros… ni si quiera sabe por dónde empezarlos. Para ello contará con la ayuda de su familia y algún que otro personaje que nos sacará una sonrisa.
La novela es una propuesta valiente y honesta, tanto de la enfermedad en sí, como a nivel narrativo. Inverosímil reza el título, porque muchas veces lo que hacemos por nuestros seres queridos puede parecerlo, pero ya sabemos lo que dice el dicho «a veces la realidad supera la ficción», aunque no lo crea el Sádico, un profesor de Dani.
La propuesta narrativa
Lo primero que llama la atención de la novela es el inicio. En él, nuestro protagonista, Daniel, nos hace una reflexión sobre teoría narrativa: personajes planos y personajes redondos. A partir de ahí, nos introduce la historia de su abuela, cómo, a pesar de que su abuela ha hecho lo que todas, él no puede considerarla un personaje no evolucione. Así y debido a un castigo veraniego, la novela se nos presenta como el cuaderno que Dani va a escribir sobre sus vacaciones, que no es sino la narración de cómo va a cumplir los deseos de su abuela antes de irse a la residencia.
De este modo, se nos ofrece a los lectores un juego muy interesante entre la realidad de lo que está haciendo Daniel y la posible ficción de lo que cuenta. Sin embargo, quien lee decide hacer el pacto de ficción y partimos de la base de que todo lo que cuenta es real (verosímil).
Ay, la vida
Así que dejando de lado este primer juego, nos lanzamos a una historia muy común que es cómo una familia afronta la enfermedad del alzhéimer. En el caso de la familia de Dani, optan por llevar a Marisa a una residencia, después de que estuviera horas desaparecida. Cuando termine el verano esto sucederá y la reacción de nuestro protagonista será de resistencia absoluta, por supuesto.
Por ello, comienza a estar más con su abuela y en esos encuentros será cuando encuentre la lista de «Cosas que me han quedado por hacer en la vida». De este modo, nos lanzamos también a la perspectiva de la persona que tiene la enfermedad. De repente de un día para otro, su vida comienza a desaparecer, sus recuerdos ya no están y a nivel psicológico se desdibuja el autoconcepto. Por ello, Marisa necesita hacer esas cosas que ella siente que la definían y que no ha podido hacer.
El personaje de Dani no nos ofrece una reflexión tan profunda, él quiere cumplir los deseos de su abuela que irán desde montarse en una montaña rusa hasta ir a una ceremonia del té en Kioto. Y Dani peleará por estos sueños, contra sí mismo, contra su familia, contra el instituto. En esta pelea incesante aprenderá también, aprenderá que las personas no son propiedad y que hay muchas facetas que las componen que no tenemos por qué conocer.
Más allá del logro
No os contaré si Dani consigue cumplir toda la lista de sueños de su abuela. Lo que sí es que la vida de todos cambiará, la de Marisa, la de Dani y, por supuesto, la nuestra.
La novela nos invita a entender, pensar y afrontar no solo ya la enfermedad en concreto, sino algo mucho más habitual y que nos va a suceder a todos sí o también, el paso del tiempo, que nuestros adultos se hagan mayores, que dejen de ser nuestros héroes, pero que no por ello dejan de ser ellos. Y creo que es un aprendizaje muy bonito, porque al final lo vivimos todos y a veces es muy difícil afrontarlo.
Además, la novela nos deja caer que a veces, pensamos que hay cosas imposibles, inverosímiles de contar, pero que sin embargo pasan. Las buenas y las malas. Las malas no podemos controlarlas, pero las buenas tenemos que buscarlas y pelear por ellas.
Como último apunte, el estilo hace que sea muy fácil de seguir y que sentimientos y sucesos estén perfectamente narrados. La novela es optimista y realista, y eso no está reñido, y creo que es algo en lo que nos tenemos que concienciar.
Sin enrollarme mucho más, espero que os animéis con ella y que la leáis con ellos, con los adolescentes que tengáis cerca (sean alumnos, sean hijos, sobrinos, etc.). Creo que es una historia que necesitan ellos tanto como nosotros. Espero que os guste.