Una historia tan delicada como la nieve y tan cálida como el primer amor.
Era una silueta etérea, apenas visible. El leñador se frotó los ojos. Aquella figura era real. Una chica joven, esbelta e inocente se encontraba en medio de aquel torbellino blanco. Corrió hacia la puerta y la abrió luchando contra el viento, que invadió la estancia arrastrando multitud de copos blancos.
Una...










