Para leer no basta con conocer las letras y saber el significado de las palabras que forman. También hay que comprender el mensaje que esas palabras transmiten. Y a veces eso resulta difícil, si no se conocen las claves para interpretar todas las referencias que se despliegan en el texto leído. La Biblia es un ejemplo de esa necesidad. El lenguaje de la Biblia encierra muchas sorpresas, muchos...








