Amigos, nada más…, ¿sí?, ¿de verdad? El título y lo que se pretende reflejar en la trama podría ser un tema de debate con el que podríamos estar hablando horas, y sí, lo siento, creo que solo una de las posturas es la ganadora.
Elena, una joven cuya vida cambia a raíz de un suceso personal en el lugar donde trabajaba, lo que la llevó a desarrollar una enfermedad autoinmune que la sumirá en un mundo de inseguridades, e incluso la coartará a la hora de establecer una relación, principalmente de pareja. Lucía es su hermana y cómplice, el pilar en el que se sostuvo entonces y lo sigue haciendo. Ambas viajan a Nueva York por un tema de trabajo de esta última.
A pesar de su diferencia sobrevenida, a Elena no se le quitan las ganas de pasarlo bien y sentirse querida. Y en eso de pasarlo bien lo encuentra con un compañero de su hermana que también viaja a NY, Guillermo, casado y con un hijo…
A partir de aquí, dos personas que congenian desde el primer momento, sin atracción sexual aparente ni interés romántico por ninguno de los dos; conversaciones infinitas, intereses y sentido del humor similares; unos inusualmente fantásticos compañeros de viaje que incluso lo extenderán a Roma, Budapest y Paris. Vamos, un flechazo en toda regla, pero en versión amistad; y Elena se propondrá luchar contra esta causa que tenía perdida de antemano; la de mantener la amistad con un hombre.
Y, en esto que parece que, al menos la protagonista lo tiene ¿tan claro?, ¿por qué surgen las dudas?; por no decir, que no habría nada que ocultar a los demás, ¿o sí?; y mis propios “por qué” que me he ido preguntando según lo leía de, si solo es una amistad, ¿por qué mienten a la pareja de Guillermo?, y lo que como mujer me da un poco de rabia, ¿por qué toman a Eva (la mujer de Guillermo), como alguien que no se entera de que algo ha cambiado en su pareja?; y esa sensación de Guillermo culpando a la vida por no venir con un manual de instrucciones, ¿hola?. Y la que parece más racional, Elena, ¿por qué le sigue en la mentira?
Menos mal que entre viajes varios de la recién estrenada amistad, transcurre la vida, la de ellos y la del resto del elenco de los personajes con una prosa muy ágil, dinámica, de capítulos cortos, algunos de menos de una página que hace que el lector se enganche y siga leyendo sin parar hasta que te das cuenta que te has leído medio libro en una tarde. Y, entre medias, se intercalan “píldoras” con un poso de reflexión que vienen al caso según el momento de la trama en la que estemos, y títulos de libros y de películas, sin olvidar los recorridos turísticos por las ciudades que pasan.
Y entre este debate que, ya digo, puede dar para largo y tendido, llegamos a un epílogo que dará la razón solo a una de las partes, a aquellos que sí creen que pueden existir la amistad entre un hombre y una mujer, o a aquellos que no. Por supuesto, no voy a descubrirlo y dejo a que cada lector vea en qué posición está antes de empezar a leerlo, y en cuál cuando termine esta historia.