He comenzado la lectura de este libro con una sonrisa en los labios, que en poco tiempo se ha convertido en carcajada, pero en cuanto he visto por el camino que seguía, suponía que lo terminaría con lágrimas en los ojos, y no me he equivocado.
Los cinco personajes que he encontrado El cruce de Caronte ya formarán parte de mí para siempre. Wallace, que comenzó siendo odioso, pero al final me ha ganado, Hugo, que desde el principio me ha ganado con su enorme corazón, Mei, esa chica tan especial que es imposible no tener cariño desde el primer momento que aparece. Nelson, el abuelo que me ha recordado al mío propio y Apolo ¿qué puedo decir del perro fantasma más maravilloso que he conocido nunca?
Definitivamente, este autor se ha vuelto un referente para mí cuando necesito un libro que me deje el corazón calentito y lleno de amor.
Puedo asegurar que la muerte no me obsesiona, lo considero parte de la vida, desde que con 7 años tuve que decir adiós a mi hámster, y posteriormente a cada una de las mascotas, amigos y familiares que se han quedado por el camino. Duele, sí, y mucho, pero intento siempre pensar en los momentos compartidos con todos y cada uno de ellos, pro sí espero que cuando llegue mi momento, me pille con los deberes hechos, desde luego, no me gustaría que nadie me echara de menos, que no acudieran a despedirse o que no tuvieran nada bueno que decir de mí, creo que esas son las peores señales que puede haber de que la vida de una persona no ha sido buena ni plena.
Si esta obra hubiera sido la primera de este autor que llegara a mis manos, hubiera sido un 5 estrellas sin duda, pero es que La casa en el mar más azul dejó el listón muy alto, así que, si vosotros podéis elegir, os aconsejo hacerlo al contrario que yo.