Conejo-Man contra el coronavirus, con guion e ilustraciones de Damián Mollá, es un cómic de humor que mezcla parodia superheroica y sátira social. Desde las primeras páginas se presenta como una comedia de acción: Conejo-Man, un «héroe» tan fanfarrón como poco solemne, narra sus hazañas con un tono autoparódico mientras la historia va girando hacia el gran tema del libro: la pandemia y el caos político-mediático que la rodea.
Conejo-Man se presenta como un «superhéroe» fanfarrón y autoparódico que, tras una cadena de incidentes absurdos, acaba formando equipo con Vanesso para enfrentarse a un enemigo inesperado: el coronavirus. La historia avanza como una investigación disparatada en la que se cruzan teorías conspirativas (clubes secretos, antenas 5G) y guiños al confinamiento, mientras los protagonistas piden ayuda a otros héroes y siguen pistas que los llevan a laboratorios ligados al maestro Chu-Mi-Nin, donde todo deriva en infiltraciones, persecuciones y peleas caricaturescas. El conflicto se resuelve con un giro deliberadamente cómico: hay un plan detrás del virus y un supuesto antídoto, pero la «solución» evita el heroísmo serio y remata con ironía, antes de cerrar con una ráfaga de sátira política y mediática que caricaturiza posturas públicas y figuras reconocibles del momento.
En lo narrativo, el cómic apuesta por la velocidad y el formato de gag encadenado: más que construir una intriga sólida, funciona como una sucesión de escenas tipo sketch donde el «caso» del coronavirus es un hilo conductor para disparar chistes, conspiraciones y soluciones absurdas. El humor es deliberadamente gamberro y provocador, con referencias muy pegadas a la conversación pública del momento, lo que lo hace ágil y reconocible, pero también más dependiente del contexto para que todos los guiños funcionen.
En lo visual, emplea un dibujo simple y expresivo, de lectura inmediata, que refuerza el contraste entre estética caricaturesca y sátira adulta; incluso se permite bromas metanarrativas sobre sus propios recursos. Como obra «sobre» la pandemia, no busca realismo ni profundidad emocional: su objetivo es ridiculizar el ruido social, político y mediático alrededor del virus, por lo que resulta más efectiva como cápsula satírica de época que como historia universal.
En definitiva, Conejo-Man contra el coronavirus es un cómic rápido, gamberro y muy contextual, que gana cuando se lee como sátira episódica y pierde si se le exige profundidad o atemporalidad. Recomendable para quien disfrute de la parodia superheroica y el humor irreverente ligado a la actualidad; menos recomendable para quien busque un relato sólido, un tratamiento sensible de la pandemia o una comedia más sutil.