Desde su nacimiento, el bebé participa activamente en su desarrollo. Demuestra asombrosas capacidades de comprensión e iniciativa. Estas se expresan mejor si el adulto le ofrece la posibilidad de descubrir por sí mismo el mundo y los objetos. Y esta libertad, que también pasa por el aprendizaje de los límites y de la realidad, proporciona al niño una confianza en sí mismo y en los adultos...









