Ya desde el título del libro se nos promete algo muy difícil de abordar: «nuestro camino en la vida». Sin embargo, lo que los autores nos plantean es algo que sí que nos da la sensación que podemos alcanzar, haz algo que te merezca la pena.
Cuidado, esto no significa que no nos inviten a llegar a ese camino, pero son conscientes de que es largo, que se puede complicar y que puede abandonarse y retomarse muchas veces. No obstante, nos invitan a buscar la clave de todo esto: el ikigai.
¿Y qué es? Literalmente significa «vida que vale la pena». Pero esto, sobre todo para nosotros que somos occidentales, no nos dice nada. A lo largo del libro descubriremos que ese ikigai se fundamenta en cuatro pilares que sí somos capaces de comprender: haz aquello en lo que eres bueno, lo que amas, lo que el mundo necesita y en lo que pueden pagarte. De la unión de todas ellas encontraremos nuestra pasión, profesión, misión y vocación. Y ahora sí, en el centro de todas ellas está el Ikigai.
La obra nos dará consejos, ejemplos y ánimo para alcanzar cada uno de estos pilares. Para ello, los autores utilizan un lenguaje sencillo, cercano y ágil, que nos invita a entender los conceptos y extrapolarlos a nuestra propia vivencia. Además, para ejemplificarlo mejor, tendremos una pequeña narrativa de un muchacho que busca su ikigai.
En algunos puntos realista y en otros quizá más optimistas (o al menos esa era mi impresión), lo que desde luego nos ofrece el libro es un impulso a movernos, a no creer que todo está perdido o hecho y, sobre todo, a conocernos y disfrutar de nosotros mismos. Espero que os animéis con él, porque su lectura desde luego te remueve por dentro. Espero que os guste.