No hay peor infierno que tu propia familia.
Ahora que es ministra del Infierno, Lady Jing se aburre soberanamente. Lo único que quiere es escapar del Shanghái yin y pasar tiempo con su amado mortal, Tony Lee. Así que, cuando una deidad irlandesa de visita aparece sin huesos y con el qi completamente drenado, Jing se ofrece a llevarlo hasta el sanador de su panteón, en París.
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