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Portada Todo lo que nunca fuimos
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Todo lo que nunca fuimos

Deja que ocurra 1

Sinopsis de Todo lo que nunca fuimos

Primera parte de la bilogía "Deja que ocurra" de Alice Kellen:

Leah está rota. Leah ya no pinta. Leah es un espejismo desde el accidente que se llevó a sus padres.
Axel es el mejor amigo de su hermano mayor y, cuando accede a acogerla en su casa durante unos meses, quiere ayudarla a encontrar y unir los pedazos de la chica llena de color que un día fue. Pero no sabe que ella siempre ha estado...


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Ficha Técnica

Temática
Publicación25 septiembre 2019
ColecciónPlaneta
PresentaciónMP3
SerieBilogía Deja que ocurra
Formato15 x 23 cm
EditorialEditorial Planeta
ISBN978-84-08-21254-6
Páginas352
Código0010240154
Narrado porNerea Alfonso MercadoMarta Martín JorcanoRaúl Rodríguez
Duración10:14:4

Por qué leer

Motivos para leer Todo lo que nunca fuimos

La película, basada en el primer libro de la bilogía, está protagonizada por Maxi Iglesias y Margarida Corceiro, y dirigida por Jorge Alonso.

En palabras de Alice Kellen al inicio del rodaje: «Todo lo que nunca fuimos fue un punto de inflexión en el camino. Por eso me hace especial ilusión anunciar que esta historia de amor, mar y esperanza cobrará vida en la gran pantalla. Gracias por acompañarme en cada página y en cada paso de este viaje».

Sobre la autora de Todo lo que nunca fuimos

Alice Kellen

Alice Kellen (Silvia Hervás) nació en Valencia en 1989. Es una enamorada de los gatos, el arte y las visitas interminables a librerías. Además, le encanta vivir entre los personajes y las emociones que plasma en el papel. Ha publicado dieciséis novelas, entre ellas Nosotros en la luna, El mapa de los anhelos, La teoría de los archipiélagos, Donde todo brilla, Quedará el amor y Sigue lloviendo, que han fascinado a más de tres millones de lectores.

El Club del Olvido es su última novela.

www.alicekellen.com
@alicekellen_

Retrato de  Alice Kellen

Otros libros de Alice Kellen

Opiniones

Opiniones sobre Todo lo que nunca fuimos

Todo lo que nunca fuimos tiene todo lo bueno que siempre hay en las novelas de Alice

Kellen: dulzura, delicadeza, frases que se clavan dentro y una historia de amor real, bonita y sana. Y tiene, además, muchas cosas más: mañanas de surf, tardes de trazos en pinturas que duelen y noches estrelladas con los Beatles sonando de fondo.

La historia de Axel y Leah es la de un amor prohibido, la de un duelo que los rompe, la de unas amistades que se tambalean. Sin estridencias, sin giros surrealistas de trama.

Solo viviendo el día a día de unos personajes que se convierten en reales gracias a lo que nos hacen sentir. Me han preguntado muchas veces cuál es mi historia de amor favorita de una autora española y llevo un año y medio deseando decir esta frase: tengo dos empatadas en lo más alto del pódium, y Todo lo que nunca fuimos es una de ellas.

Abril Camino, Goodreads, 2019

¡AMO esta escritora! Este libro me atrapó desde el principio. Una historia que te llegará hasta el alma y te dejará al borde de la silla. ¡Esperando por leer la segunda parte!

pauacmereads, Instagram

Alice Kellen lo ha vuelto a hacer. Alice Kellen acaba de volver a colarse bajo mi piel.

Dios de mi vida, ¿cómo lo hace esta autora para escribir tan bien y crear estas pedazo de historias? ¿Qué trato ha hecho con el diablo? Porque esto no es normal, esto es tener un don.

Me adentré en esta historia sabiendo muy poquito, a mí me basta y me sobra saber que es de Alice y no sabía para nada lo que me iba a encontrar... y me he encontrado una historia de superación, de valentía, de amor, de amistad, de familia, de surt, de arte y de música. Todo en conjunto es una gran explosión.

Patricia Bejarano Martín, Goodreads, 2019

Este libro me atrapó desde las primeras páginas, no solo por su historia, sino por la manera en que está escrito. Alice Kellen nos invita a entrar en la mente y el corazón de Leah y Axel, mostrándonos sus pensamientos más íntimos y las diferentes formas en que ambos perciben la vida.

Es una historia sobre sanar. reencontrarse y permitir que alguien te acompañe en ese proceso. La prosa de Kellen es tan delicada y emotiva que sientes cada mirada, cada silencio y cada gesto como si fueras parte de ellos.

Si buscas una lectura que te emocione, te envuelva en una atmósfera intima y real. Todo lo que nunca fuimos es para ti.

butterfly.of.letters, Instagram

Acabo de terminarlo y siento que no puedo respirar, ha sido una novela que me ha encogido el corazón por toda su intensidad y me ha dejado sin aliento.

¿Sabéis cuando un libro os ha llegado tanto que pensáis que no seréis capaces de expresar todo lo que habéis sentido leyéndola? Esto es lo que me ha pasado a mí con esta novela, tengo un nudo en la garganta con ella porque me ha enamorado tanto que Siento que no puedo expresar las mil emociones que me ha trasmitido. Es una historia que se ha colado en tu piel desde el primer instante por la intensidad de sentimientos que confluyen en ella y además, Axel y Leah tienen química tan espectacular te dejan sin aliento. La pluma de Alice Kellen es poetica, intensa y conmovedora. Ha creado magia de nuevo, nos deleita con una historia marcada por el dolor donde nos demuestra cómo

seguir adelante.

Nieves, Goodreads, 2019

Comentarios y valoraciones sobre Todo lo que nunca fuimos

Marts Tips-17/09/2025

Precioso

Imagen Marts Tips
Me ha encantado este libro y esta historia de amor tan realista

Paloma Barroso-27/08/2025

Un cuadro roto que, en las manos adecuadas, vuelve a cobrar color

Imagen Paloma Barroso
Entrar en Todo lo que nunca fuimos es como cruzar la puerta de una casa donde aún huele a la vida que hubo antes del silencio. Alice Kellen te abraza con una prosa cálida y te arrastra por las habitaciones del duelo, la culpa y el amor que llega con las manos manchadas de pasado. No es un drama vacío: es pena que palpita, memoria que pesa y ganas tímidas de volver a pintar. Leah es el centro de ese silencio. Joven, con talento para la pintura y una luz que se le fue apagando tras un accidente que se llevó a sus padres; desde entonces, los colores le duelen y el lienzo le resulta traicionero. Esa pérdida no es un decorado: es la atmósfera del libro. Leah no solo vive la ausencia; se sostiene encima de ella, a ratos tambaleándose, a ratos encontrando un pie firme. Axel llega sin grandes pretensiones: es el mejor amigo del hermano de Leah, alguien acostumbrado a la libertad y a las mareas del corazón. Cuando Oliver (el hermano de Leah) se va por trabajo, Axel acepta cuidar de Leah; no sabe que, al hacerlo, se mete en el mapa de alguien que lo ha amado en silencio desde siempre. Axel no es el héroe perfecto; es humano, despistado, a veces torpe con el dolor ajeno, pero capaz de gestos que curan más que mil palabras. La ambientación costera —esas playas que huelen a sal y recuerdos— no está puesta por postureo: funciona como un personaje más. Byron Bay y sus rincones (la brisa, las noches largas, la música que cuela por las ventanas) marcan el pulso de la novela y hacen que las pequeñas escenas (una noche en la playa, una taza compartida) resuenen como rituales de curación. Esa geografía emocional sostiene la tensión entre lo que fue, lo que queda y lo que podría nacer. La novela construye su fuerza en lo cotidiano: no hay grandes giros imposibles, sino acumulaciones de momentos—miradas, silencios, cuadros colgados, cartas no enviadas—que lentamente rompen las barreras del dolor. Kellen filtra el duelo por la ternura; te enseña que la recuperación no es una línea recta sino cordones que se van atando poco a poco. Hay escenas que te encogen la garganta (cuando Leah toca un pincel por primera vez después del accidente) y otras que te regalan una sonrisa frágil pero limpia (los intentos torpes de Axel por hacerla reír). Metafóricamente, la novela habla de restauración: imagina un viejo cuadro hecho trizas en el taller; cada personaje trae un trozo, cada conversación es pegamento y cada acto de confianza, barniz. Leah y Axel no borran las grietas —las reconocen— y, aun así, pintan sobre ellas. La belleza no viene de ocultar las cicatrices, sino de aprender a convivir con ellas y dejarlas brillantes, parte de la obra final. Emocionalmente el libro es honesto y profundo. No busca manipular con catarsis artificiales: te pone frente a la complejidad de querer a alguien que te rompió sin hacerlo a propósito, de amar y de temer que amar implique perder otra vez. Las relaciones secundarias —Oliver, amigos, pequeños apoyos— funcionan como redes que impiden la caída libre; son manos que sostienen y que, a veces, empujan. Si tuviera que señalar una de las virtudes del texto sería su ritmo: lento cuando debe serlo (para respetar el dolor), intenso cuando la emoción exige estallar. La prosa de Kellen es cálida, sin adornos innecesarios, y consigue que lo íntimo suene universal: cualquiera que haya tenido que recomponer su vida tras una pérdida encontrará un espejo en estas páginas. Al final, Todo lo que nunca fuimos es una novela sobre la paciencia del amor y la valentía de seguir creando. No promete finales perfectos, pero sí ofrece algo más valioso: la posibilidad de que, aunque el pasado haya destrozado el lienzo, aún quede pintura suficiente para dibujar un mañana. Leah y Axel no son solo protagonistas de un romance: son dos restauradores que, con manos temblorosas, devuelven color a lo que creían perdido.

Sala de prensa de Todo lo que nunca fuimos