Poetas españoles del siglo XX: 10 autores imprescindibles

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La poesía española del siglo XX no puede entenderse sin la guerra y el exilio que los atravesaron: fusilamientos, cárceles, fronteras cruzadas a pie, décadas de destierro… sus autores dejaron un testimonio autobiográfico, incluso periodístico, de lo que supuso sobrevivir a uno de los episodios más oscuros de la historia reciente de España.

El 18 de julio se cumplieron 90 años del golpe de Estado que dio inicio a la Guerra Civil, una fecha que evidenció las fracturas políticas de un país que sus poetas llevaban años describiendo. Aquí recorremos algunas de las biografías más relevantes y te recomendamos algunos de los poemarios que los convirtieron en referentes de la literatura española.

 

Los grandes poetas españoles del siglo 20

«Españolito que vienes / al mundo te guarde Dios. / Una de las dos Españas / ha de helarte el corazón.»

 Campos de Castilla, Antonio Machado.

De la generación del 27 a la poesía de la experiencia, esta selección de poetas españoles del siglo XX recorre casi un siglo de literatura marcada, directa o indirectamente, por la guerra y sus consecuencias. 

1. Federico Garcia Lorca

Fuente Vaqueros (Granada), 1898. Es la figura más universal de la Generación del 27 y, curiosamente, uno de los más jóvenes del grupo. Se formó en la Residencia de Estudiantes de Madrid en la misma época que Juan Ramón Jiménez, donde coincidió también con otros artistas coetáneos como Dalí (con quien tuvo una relación muy íntima) o Luís Buñuel.

En su estada al otro lado del océano vivió el crack del 29, a partir del cual escribiría Poeta en Nueva York, su obra más rupturista, marcada también por una crisis sentimental personal que se refleja en poemas como La aurora. De aquí surgieron también algunas de sus obras más íntimas en las que abordó su identidad sexual, que le costarían la vida y solo podrían leerse de forma póstuma en los Sonetos del amor oscuro. En 1936 se escondió en casa del escritor Luis Rosales pero fue delatado por su propio cuñado, acusado de homosexual. Pocas semanas después de empezar la guerra fue fusilado.

Sus poemas hablan siempre de la cotidianidad previa a la guerra: conversaciones escuchadas, sucesos leídos en el periódico, el paisaje de su Andalucía natal. Esta última, de hecho, es la gran protagonista de la famosa trilogía rural, extensamente conocida por la obra de teatro de La casa de Bernarda Alba, aunque Yerma sea quizás la más personal.

2. Antonio Machado

Sevilla, 1875. Referente de la Generación del 98, encontró en Soledades –un poemario dedicado a un affaire amoroso– su momento de mayor plenitud, y en Campos de Castilla el retrato más fiel del paisaje y la gente de España, atravesado por el recuerdo de su otro gran amor, Leonor. Comprometido activamente con la política, se mantuvo fiel a la República durante toda la Guerra Civil. Escribió hasta su muerte en el exilio, y de camino dejó algunos de sus poemas más crudos sobre la guerra, como La muerte del niño herido, uno de sus últimos textos, sobre un niño que muere de un disparo y el dolor de su madre.

Cuando el avance franquista le obligó a huir, Machado salió de Madrid rumbo a Sevilla para recoger a su madre, con quien acabó cruzando la frontera hacia Francia. Murió en Collioure apenas unos días después, en 1939, donde permanece enterrado.

Portada Poesías completas

Toda la poesía de una de las figuras más queridas y emblemáticas de la poesía española del siglo XX.

Antonio Machado es uno de los miembros más representativos de la Generación del 98 y su obra representa uno de los más ricos mundos poéticos creados en la Literatura Universal. Con motivo del 150 aniversario de su nacimiento presentamos su obra completa en esta edición especial.

Portada Campos de Castilla

Una de las cotas más altas de la poesía española.

Campos de Castilla es un libro fundamental en la trayectoria de Antonio Machado. En él la poesía es más descriptiva y realista que en Soledades, pero no emana de gestas heroicas sino del pueblo y apunta a lo esencial humano. En Campos de Castilla Machado tiende a salir de sí mismo y a reflejar el mundo exterior, el paisaje y las gentes de Castilla, así como los problemas del hombre español de su tiempo, desde una actitud claramente crítica y regeneracionista. Sin embargo, el subjetivismo que había dominado en Soledades no desaparece del todo, y a través de reflexiones e intromisiones personales Machado establece un correlato entre su estado anímico y el paisaje castellano.

Esta edición ofrece un estudio preliminar en el que se presenta la semblanza biográfica del autor, los rasgos fundamentales de su poética, la gestación del libro en su contexto histórico, así como un análisis de los motivos temáticos a través de los poemas más representativos. Para una mejor comprensión del poemario y para favorecer el goce de la lectura, el estudiante también cuenta con una serie de propuestas de trabajo elaboradas especialmente para este volumen.

Portada Soledades, galerías y otros poemas

Antonio Machado es uno de los padres de la poesía moderna en castellano y un referente para generaciones y generaciones de poetas.

Prólogo de Ben Clark.

Edición de Manuel Alvar.

En Soledades, galerías y otros poemas encontramos al Machado «misterioso y silencioso». Un Machado que elabora un modernismo íntimo que permitirá que sus poemas resistan bien la prueba del tiempo y los embates de las modas literarias. En palabras de Manuel Alvar: «Rompían con una tradición vieja, pero no se acompasaban con lo que la moderna poesía postulaba. Si acaso era un salto atrás, la búsqueda, el descubrimiento de lo que Bécquer significaba. Tal vez haya que explicar esto fuera de lo que habitualmente solemos entender; […]. El libro de Machado es un libro teñido de melancolía; con ello estamos descubriendo esa veta de romanticismo que nunca habrá de abandonar.»

3. Miguel Hernández

Orihuela (Alicante), 1910. Es uno de los pocos poetas de referencia que no se formó en un entorno intelectual. Fue pastor y aprendió de forma autodidacta los grandes clásicos de la literatura española para convertirse en el gran poeta de la Guerra Civil. Su primera obra, El rayo que no cesa, es el ejemplo perfecto para entender la intensidad emocional, muy barroca, que definiría su poesía.

Comprometido con la lucha antifranquista, quiso ir al frente, pero le convencieron de que sería más útil en la radio, desde donde militó fielmente y compuso Viento del pueblo, con poemas como El niño yuntero o Aceituneros de Jaén, que se emitían para animar la lucha del bando republicano.

Al terminar la guerra fue encarcelado, donde le ofrecieron la libertad si renegaba de todo lo dicho por la radio. Durante su cautiverio, marcado por los malos tratos, escribió las Nanas de la cebolla, mientras su mujer esperaba dar a luz a su hijo en la miseria. Murió en prisión en 1942, enfermo de tuberculosis, convertido en uno de los llamados "poetas malditos", silenciados incluso años después de llegar la democracia.

Portada El rayo que no cesa

El amor, la tierra y el vuelo poético: la indiscutible vigencia de Miguel Hernández.

El rayo que no cesa es una de las cumbres indiscutibles de la poesía española del siglo XX. En ella, Miguel Hernández despliega su voz desgarrada, vibrante y profundamente humana, que atraviesa la pérdida, el amor, el deseo, la desesperación y la muerte.

El «rayo» del título supone una metáfora totalizadora del amor como fuerza tanto destructiva como generadora, que habla de padecimiento y revelación. A través de 28 sonetos y una elegía mítica, «Elegía a Ramón Sijé», Hernández combina barroquismo y sensibilidad popular, tradición e innovación, dando lugar a un libro que tiene un lugar propio en la literatura española y en nuestra memoria particular.

En la celebración del centenario de El rayo que no cesa, acompañamos esta edición, prologada con profundidad, compromiso y belleza por Sofía Castañón y Nacho Vegas, e ilustrada bellamente por Lady Desidia, con un apartado especialmente dedicado a sus poemas de la tierra, de su vivaz experiencia de pastor. Así el libro se ensancha con la voz del poeta cuando canta su «otro» amor, el amor profundo y diáfano que sentía por la naturaleza, la tierra, sus flores, sus frutos, su cambiante paisaje. Esta edición supone la confluencia de sus grandes pasiones, el amor carnal, humano, y el amor rural, y en ambos reconocemos su inabarcable vuelo poético.

Portada El rayo que no cesa

Pedro Oyarbide vuelca todo su talento en ilustrar uno de los libros más conmovedores de la poesía en español cuando se cumplen 90 años de su publicación.

El rayo que no cesa es la obra más representativa y lograda de Miguel Hernández. Resultado y testimonio de una profunda crisis vital, sus páginas exploran la vivencia del amor, un amor doloroso, intenso y frustrado que deviene una herida constante.

A la riqueza poética de Miguel Hernández se suma aquí la sensibilidad artística de Pedro Oyarbide, quien acompaña estos versos desgarradores con ilustraciones igualmente potentes, profundizando en la simbología hernandiana.

Los treinta poemas de El rayo que no cesa adquieren una dimensión inédita en esta edición profusamente ilustrada que invita a una lectura renovada, donde palabra e imagen dialogan para intensificar la emoción, el tormento y la belleza de un libro esencial de la literatura española.

Portada Libro de la guerra

La guerra civil y los primeros años de la dictadura franquista atravesaron la vida y la obra de Miguel Hernández. Por su evidente reflejo en lo que escribió —a raíz del golpe de estado planteó un viraje en su obra, hasta entonces al margen de las motivaciones políticas— y por sus consecuencias en su propia biografía: la afiliación al PCE en los días iniciales de la guerra, su nombramiento como comisario político y su presencia activa en varios frentes, su viaje a la URSS y más tarde, iniciada la dictadura, su detención y condena, su encierro en varias cárceles y su muerte por tuberculosis en el penal de Alicante.
  Miguel Hernández pasaba el verano de 1936 en su Orihuela natal. Trabajaba en Madrid con José María de Cossío, colaborando en los proyectos editoriales del escritor, y había logrado introducirse en los círculos culturales de la época: acababa de publicar su libro de poemas El rayo que no cesa, contaba con la amistad de Vicente Aleixandre y la admiración de Juan Ramón Jiménez. La guerra transformó su escritura: mantuvo el diálogo con los clásicos del Siglo de Oro —en sus poemas y obras de teatro no “rebaja” la exigencia lingüística— pero se abrió a otros asuntos, priorizó lo que considera urgente, y se inició en la escritura de artículos de opinión y crónicas periodísticas.
  Libro de la guerra es una antología que, a partir de la propia obra de Miguel Hernández (poesía, cuentos, teatro) y otros textos personales relacionados de forma directa o implícita con la guerra civil, como cartas, documentos y fotografías, recorre la profunda transformación ideológica y literaria que sufrió el poeta conforme el conflicto iba ganando terreno en España. La meticulosa edición y el prólogo de la misma ha corrido a cargo de la escritora, poeta y editora Elena Medel.

4. Juan Ramón Jimenez

Moguer (Huelva), 1881. Premio Nobel de Literatura en 1956, perteneció a la Generación del 14. A pesar de nacer algo después de Machado, ambos pueden identificarse en sus poemas con ideas krausistas, que defendían el cambio social a través del pensamiento antes que de las armas. En la Residencia de Estudiantes coincidió con Neruda, que supuso un gran apoyo para su carrera. Como Lorca, también escribiría sobre Nueva York, esta vez previo al colapso económico.

Lo más destacado de su estilo de escritura es la enorme relación entre la poesía y sus depresiones. Su mujer Zenobia Camprubí –lingüista y escritora feminista que sacrificó su carrera para apoyar la de su marido– fue su mayor apoyo vital y protagonista de muchos de sus poemas recogidos en Diario de un poeta recién casado. La guerra le sorprendió fuera de España, y acabó sus años viviendo en Cuba, Estados Unidos y Puerto Rico.

Portada Diario de un poeta recién casado

Una de las obras más importantes en la trayectoria del poeta.

Juan Ramon Jiménez (Moguer, Huelva, 1881 – San Juan, Puerto Rico, 1958) erigió una vasta obra en verso y prosa —siempre en constante revisión, en un afán de perfección— que constituye una de las cotas más altas de la expresión literaria en castellano.

Antes de partir en 1916 hacia América, el poeta había vivido a caballo entre Madrid y su Moguer natal, y había publicado ya algunos libros importantes. En Madrid Juan Ramón conoció a Zenobia, una joven culta e inteligente junto a la que pasaría el resto de su vida. Se enamoró de ella y tras un noviazgo complicado decidieron embarcar en enero de 1916 hacia América, con el objetivo de contraer matrimonio allí. Se casaron el 2 de marzo en Nueva York y la pareja pasó tres meses visitando importantes ciudades norteamericanas. El poeta registró la travesía por mar y sus impresiones de Nueva York y de otros lugares que visitaron en este Diario de un poeta recién casado, que contiene algunos motivos de enorme trascendencia en su obra, como por ejemplo el del mar, que dejaría una impronta imborrable en Juan Ramón.

Portada Baladas y Odas

Baladas y Odas

Edición de Soledad González Ródenas

Edición definitiva de dos obras fundamentales de Juan Ramón Jiménez, cumbres del poema en prosa en lengua española

Ya convertido en uno de los más destacados referentes del modernismo hispánico, el joven Juan Ramón compuso una ingente cantidad de textos en prosa que irá reservando en sus archivos. La aparición de Platero y yo en 1914 da buena cuenta de la calidad de estas prosas, escritas en su mayor parte durante su retiro en Moguer entre 1906 y 1912, pero no será este gran libro un logro único ni aislado. Nacen en paralelo dos extensos poemarios que titulará Baladas para después y Odas libres, conjunto este último que más tarde sumará a Odas castas bajo el genérico epígrafe Odas. Al cuidado de Soledad González Ródenas, el presente volumen supera las deficientes recopilaciones póstumas y ofrece una fidedigna organización de sus contenidos, que tiene en cuenta las indicaciones anotadas por el poeta para su edición y recupera un buen número de composiciones inéditas, ampliando el corpus hasta ahora conocido. Ambos libros suponen la más temprana e importante incursión de la lírica española en el debatido género del "poema en prosa". En ellos JRJ elude la melancolía decadentista y los tonos lúgubres de sus versos coetáneos para adentrarse en inflexiones que van de lo erótico a lo humorístico, pasando por lo coloquial, lo anecdótico o lo pictórico. Con estas breves y centelleantes prosas compondrá, además, una autobiografía lírica donde plasma sin cortapisas los devaneos –más carnales que sentimentales– que mantuvo con distintas mujeres, y a los que sólo puso fin su decisivo encuentro en 1913 con Zenobia.

Portada Segunda antolojía poética (1898-1918)

Uno de los textos más relevantes de la poesía española del siglo xx

La fortuna editorial de la Segunda antolojía poética convirtió a Juan Ramón Jiménez (1881-1958) en referente indiscutible para varias generaciones de poetas y en el autor más anómalo e imprevisible de su tiempo. La renovación constante a la que sometió su obra encontró en este compendio el paradigma fundacional de lo que llamó «poesía desnuda». Con casi cuarenta ediciones, publicadas a lo largo de noventa y cinco años, han desvirtuado irremediablemente su contenido, cargándolo de erratas y sensibles modificaciones en la transcripción de los textos.

Soledad González Ródenas, acreditada especialista en la obra del poeta, recupera en este volumen la edición príncipe, y traza en su estudio introductorio las extraordinarias vicisitudes que hicieron de la composición y la difusión de esta singular «antolojía» uno de los acontecimientos más relevantes de la lírica hispánica del siglo xx.

5. Rafael Alberti

Cádiz, 1902. Miembro también de la Generación del 27, alternó una poesía vanguardista y neopopular –la de Marinero en tierra, inspirada en su experiencia con el mar en Cádiz– con un compromiso político que lo convirtió en el gran abanderado poético de la guerra, especialmente gracias a Galope, que Paco Ibáñez musicalizaría décadas después. Aunque Marinero en tierra no es un poema de guerra, sí anticipa ya esa nostalgia por la tierra perdida que marcaría el resto de su obra.

Partió al exilio cuando estalló la guerra y fue, de los grandes poetas desterrados, el único que regresó a España, ya con la democracia restaurada tras la muerte de Franco.

Portada Y sobre el ancla una estrella

La nostalgia del mar es el eje indisoluble de Marinero en tierra, el primer poemario de Rafael Alberti. Muchos autores vieron en él no solo el lamento por la lejanía del paisaje de su niñez, sino también el anuncio del exilio y del futuro dolor de la vida. En todo caso, este notable primer libro de Rafael Alberti, un hito en nuestra historia poética, supone el regreso a la infancia, la frescura y la ligereza de aquellos espacios marítimos. Aquí el mar siempre es benéfico, luminoso.

Y si el amor a sus orígenes en la mar refulgente, el amor pasión a una mujer que se manifiesta rotundamente en Canciones para Altair, editado en 1989, pone el broche de oro a su periplo poético, tras una vida que se distiguió por su compromiso ético y político, con versos radiantes de vitalidad y erotismo.

Se reúnen en esta notable compilación la versión inicial de Marinero en tierra, de 1925, y el último poemario de Alberti, casi desconocido, Canciones para Altair, de 1989 (que incluye poemas de amor y dibujos del poeta inéditos). Un hito en el centenario de la publicación del primer libro de Rafael Alberti, referencia ineludible de la Generación del 27.

Portada Obras Completas. Poesía, III

Toda la poesía del exilio americano de Alberti hasta el año de su regreso a Europa.

Quinto volumen de las obras completas de Rafael Alberti, y cuarta entrega de su poesía, que recoge títulos tan esenciales como Entre el clavel y la espada, Pleamar, Retornos de lo vivo lejano o A la pintura, así como variantes y publicaciones dispersas de este extenso y fecundo periodo.

SUMARIO

Pleamar
A la pintura
Signos del día
Poemas de Punta del Este
Retornos de lo vivo lejano
Coplas de Juan Panadero
Buenos Aires en tinta china
Ora maritima
Baladas y canciones del Paraná
La primavera de los pueblos
Abierto a todas horas
Poemas diversos

6. Pedro Salinas

Madrid, 1891. Es uno de los grandes poetas del amor en español gracias a La voz a ti debida, un libro que rompe con las formas tradicionales de la poesía amorosa. Es, junto a Razón de amor, la culminación de una manera muy suya de entender el amor como diálogo constante, casi como una conversación íntima que el lector escucha sin ser visto.

Maestro indiscutible de la Generación del 27 –y de los más veteranos del grupo– fue también maestro de poetas como Luis Cernuda, consolidando su papel como puente entre generaciones en los años previos a la guerra. Como tantos otros, el conflicto lo llevó al exilio y se instaló en Estados Unidos, donde continuó enseñando literatura española hasta su muerte en Boston en 1951, sin volver a pisar jamás su país natal.

Portada Poemas escogidos

Una cuidada selección de la poesía de Pedro Salinas a cargo de Jorge Guillén

La poesía de Pedro Salinas (1891-1951) sobresale, dentro de la lírica española contemporánea, por su extraordinaria sensibilidad y por estar concebida como «una aventura hacia lo absoluto», realizada para permanecer con su fuerza y su verdad más allá del poeta. Esta selección de Poemas escogidos, que Jorge Guillén dispuso y prologó tras la muerte de Salinas, representa en su totalidad la trayectoria poética de un autor cuyas cualidades definitorias revelan espiritualidad, idealismo, contemplación, «alma» en definitiva, y, en el centro, la gran experiencia vital de la mejor poesía amorosa de nuestro tiempo, desde La voz a ti debida a Largo lamento.

Francisco Javier Díez de Revenga, catedrático de la Universidad de Murcia, realiza en la introducción un estudio de toda esta obra poética, cuya edición se ofrece con anotaciones y se completa con poemas del libro Largo lamento, capital en la obra de Salinas y básico para entender esa fundamental trilogía que ha otorgado al poeta, como aseguró Jorge Guillén, «un lugar muy suyo y muy eminente en la historia universal de la poesía amorosa».

Portada Cartas a Katherine Whitmore

El apasionante testimonio de la intensa historia de amor entre uno de los poetas más importantes de la literatura española y una profesora norteamericana.

Nos hallamos ante uno de los documentos más hermosos de la literatura española del siglo xx: la colección inédita de cartas escritas por el poeta Pedro Salinas, uno de los máximos exponentes de la generación del 27, a la profesora estadounidense Katherine Whitmore, a quien conoció en el verano de 1932 y que, a lo largo de quince años, se convirtió en la destinataria de más de trescientas cartas. El amor que surgió entre ambos se plasmó en esas páginas, donde la voz de Salinas, poderosa y vibrante, suple con creces la ausencia de las misivas de Katherine Whitmore, que no han llegado hasta nuestros días. El epistolario arroja nueva luz sobre los poemarios amorosos más conocidos de Salinas, sobre las siempre difíciles relaciones entre el mundo poético y el mundo real, y abre una nueva dimensión en la obra saliniana, complementaria a la de su poesía.

7. Jaime Gil de Biedma

Barcelona,1929. Perteneció a los llamados "niños de la guerra", una generación que no combatió, pero que creció bajo sus consecuencias directas. Nacido en el seno de una de las grandes familias tabacaleras de la burguesía catalana, su poesía bebe del pensamiento de Henri Bergson sobre el tiempo, y de ahí nace una de sus ideas más repetidas: la felicidad no es un estado, sino una sucesión de "instantes de vida vivida". Su poema Jaime Gil de Biedma contra Jaime Gil de Biedma retrata esa dualidad entre el hombre de oficina, correcto y contenido, y el hombre libre que solo aparece en su tiempo de ocio, dos caras que convivieron en tensión durante toda su vida.

Las personas del verbo recopila toda su obra, muy autobiográfica y de tono conversacional, poblada de referencias a los autores coetáneos de la Escuela de Barcelona. Murió de VIH, y dejó tras de sí una de las voces más influyentes de la poesía española de la segunda mitad del siglo, la de alguien que convirtió su propia biografía en materia literaria de primer orden.

Portada Las personas del verbo

«Por ejemplo, que Manila ya me aburre y en cambio me fascinó Sevilla, por primera vez descubierta en noviembre de 1976, después de haber estado en ella cuantísimas veces. También, que en 1974 publiqué un diario mío de 1956—los años terminados en seis siempre han sido importantes en mi vida—, titulándolo Diario del artista seriamente enfermo (Editorial Lumen, Barcelona); y que en 1980 reuní mis ensayos de crítica literaria y algunas otras cosas en un volumen: El pie de la letra (Editorial Crítica, Barcelona).»

«Que ahora y aquí publico la segunda edición, imper/eptiblemente aumentada, de mis poesías completas. Y que a lo largo de estos años he aprendido, bien o mal—bien y mal—, a ser un encajador. Un aprendizaje modesto pero absorbente, que apenas permite escribir poemas. »Quizá hubiera que decir algo más sobre eso, sobre el no escribir. Mucha gente me lo pregunta, yo me lo pregunto. Y preguntarme por qué no escribo inevitablemente desemboca en otra inquisición mucho más azorante: ¿por qué escribí? Al fin y al cabo, lo normal es leer. Mis respuestas favoritas son dos. Una, que mi poesía consistió—sin yo saberlo—en una tentativa de inventarme una identidad; inventada ya, y asumida, no me ocurre más aquello de apostarme entero en cada poema que me ponía a escribir, que era lo que me apasionaba. otra, que todo fue una equivocación: yo creía que quería ser poeta, pero en el fondo quería ser poema. Y en parte, en mala parte, lo he conseguido; como cualquier poema medianamente bien hecho, ahora carezco de libertad interior, soy todo necesidad y sumisión interna a ese atormentado tirano, a ese Big Brother insomne, omnisciente y ubicuo—Yo. Mitad Calibán, mitad Narciso, le temo sobre todo cuando le escucho interrogarme junto a un balcón abierto: "¿Qué hace un muchacho de 1950 como tú en un año indiferente como éste?" All the rest is silence.»

8. Luis García Montero

Granada, 1958. Es la voz principal de la llamada "poesía de la experiencia", corriente que en los años ochenta apostó por un lenguaje conversacional, cercano y sin artificios, alejado de la grandilocuencia. Su poesía suele construirse casi como pequeñas historias en las que un narrador que cuenta su vida a través del recuerdo, el deseo o la simple observación de lo cotidiano, heredando así el tono íntimo de Gil de Biedma y la mirada moral de Machado.

Aunque no vivió la guerra, creció leyendo a los poetas de referencia. Esa herencia de derrota y memoria se convirtió en el motor de su propia obra, entendida como un ejercicio constante de memoria histórica. No en vano, ha dedicado buena parte de su carrera a reivindicar el legado de aquella generación silenciada, también como director del Instituto Cervantes.

Portada Poesía completa (1980-2017)

La poesía completa de uno de los autores más leídos de la literatura española.

Luis García Montero reúne en este volumen cuarenta años de poeta. Ordenados y en edición definitiva, figuran en esta Poesía completa (1980-2017) sus doce libros, con los que ha trazado una de las trayectorias más coherentes y de mayor ambición y talento de la poesía española reciente: Poemas de TristiaEl jardín extranjeroDiario cómpliceLas flores del fríoHabitaciones separadasCompletamente viernesLa intimidad de la serpienteAdemásVista cansadaUn invierno propio, A puerta cerrada y Balada en la muerte de la poesía.

9. José Manuel Caballero Bonald

Jerez de la Frontera, 1926. Vivió la guerra siendo apenas un adolescente, refugiado en temporadas en la Sierra de Cádiz y en Sanlúcar de Barrameda. Perteneciente a la Generación del 50 –esa misma cofradía de "niños de la guerra" que compartió con Gil de Biedma– y Premio Cervantes en 2012, su poesía tiene un lenguaje barroco, alejado del realismo, con el que combinó siempre un fuerte compromiso contra el franquismo.

Esa infancia atravesada primero por la guerra y después por la dura posguerra se convirtió en una de sus grandes obsesiones literarias, un "paraíso perdido" al que regresó una y otra vez, especialmente en obras como Somos el tiempo que nos queda o En los celestes mástiles del tiempo.

Portada Somos el tiempo que nos queda. Obra poética completa

100 años del nacimiento de Caballero Bonald. La poesía completa de uno de los poetas de mayor envergadura de la literatura española reciente.

El presente volumen reúne todos los libros de poesía publicados por José Manuel Caballero Bonald a lo largo de una carrera literaria de dilatado recorrido. Esta edición actualiza la previa (Austral, 2011) incorporando los dos últimos poemarios del autor, Entreguerras (Seix Barral, 2012) y Desaprendizajes (Seix Barral, 2015), que culminan una trayectoria fulgurante que, a través de un lenguaje de una imponente altura poética en constante indagación formal, reposa sobre temas capitales como la memoria y el paso del tiempo, la identidad problemática, la insumisión ética y la potencia reveladora de la poesía. Sirva esta edición para conocer el testimonio de un poeta insobornable que constituye una de las obras decisivas de la literatura española contemporánea.

«Poesía extrema en densidad, en rigor, en poderío sonoro.» Pere Gimferrer

«Un canon de la historia de la literatura más exigente. Su riqueza de vocabulario es admirable.» José-Carlos Mainer

Portada En los celestes mástiles del tiempo

100 años del nacimiento de Caballero Bonald.  Una antología perfecta para celebrar a una figura clave de la literatura española y la mejor puerta de entrada a su poesía para nuevos lectores

«Caballero Bonald figura entre quienes mejor supieron desde un principio encontrar el punto justo entre ética y estética […]. Uno de los contados nombres indispensables de la literatura castellana actual.» Santos Sanz Villanueva, El Mundo

«Caballero Bonald es el raro ejemplo del intelectual completo e insobornable, de aquel que alcanza con holgura las cotas de la poesía, la narrativa, el ensayo o la crítica con la competencia de un abnegado artesano.» Fátima Vila, Sur

Esta antología, preparada especialmente para conmemorar el centenario de J. M. Caballero Bonald, ofrece la panorámica más completa y representativa de una de las voces más singulares y poderosas de la poesía española contemporánea. El volumen traza un recorrido que abarca desde los poemas iniciales —ya marcados por una sensibilidad inconfundible— hasta las composiciones más tardías, donde su escritura alcanza una intensidad crítica y un refinamiento formal excepcionales.
  La selección permite acompañar la evolución y profundización de una poética que, partiendo de un lirismo íntimo, se adentra en un lenguaje cada vez más elaborado y plenamente consciente de su propio poder transformador. Centrada en los grandes ejes que articulan su obra —la memoria y el paso del tiempo, la identidad en conflicto, la insumisión ética y la potencia reveladora de la palabra poética—, la antología ilumina las distintas etapas del autor y, al mismo tiempo, se sostiene como un libro autónomo, capaz de mostrar la coherencia interna de su universo lírico.
  Con una cuidada selección de poemas realizada por Nicole Brezin y un prólogo esclarecedor de Luis García Montero que aporta una mirada precisa sobre la obra de Caballero Bonald, este volumen aspira a convertirse en la edición de referencia para celebrar el centenario del autor y para acercar su poesía —exigente, deslumbrante y de plena vigencia— a nuevas generaciones de lectores.

Portada Examen de ingenios

La nueva obra en prosa de uno de los escritores más prestigiosos en lengua española.

Examen de ingenios es un libro de semblanzas de escritores y artistas hispánicos que conoció, un magnífico compendio de anécdotas y reflexiones sobre algunas de las figuras más relevantes de la cultura del siglo XX. 

Un centenar de retratos literarios de artistas, ordenados según un orden cronológico que atiende a la época en la que los conoció, instantes singulares, vivencias personales del autor con escritores y artistas de cinco grupos generacionales: los de los años 1898, 1914, 1927, 1936 y 1950. Entre ellos, Azorín, Borges, Pío Baroja, Max Aub, Neruda, Joan Miró, Cortázar, Torrente Ballester, Delibes, Rulfo, Jorge Oteiza, Antonio López, Mario Vargas Llosa o Paco de Lucía.

10. Miguel Casado

Nacido en Valladolid en 1954, es poeta, ensayista y traductor, y una de las voces más reflexivas de la poesía española contemporánea. A diferencia de otros autores de la lista, su obra no gira tanto en torno a la guerra como experiencia directa, sino en torno al lenguaje mismo, lo que puede y lo que no puede decir la poesía y cómo se construye el pensamiento a través de las palabras. Esa vocación crítica le ha llevado a dedicar buena parte de su carrera a rescatar y editar a otros poetas fundamentales, como Antonio Gamoneda o José-Miguel Ullán.

Aunque nacido casi dos décadas después del final del conflicto bélico, Casado forma parte de esa generación que, como García Montero o Caballero Bonald, creció entre los silencios de la posguerra, y para quien la memoria histórica se convirtió en una forma de entender el país que heredaron.

Portada Estos nuevos tópicos

Una obra que refleja la madurez creativa de un poeta en pleno dominio de su voz y su oficio

«El descubrimiento de Miguel Casado me reconcilió de alguna manera con la poesía de mi propia generación.» Roberto Bolaño

«Un meticuloso observador, que registra lo que contempla y no lo transforma, sino que lo desnuda.» Juan Antonio Masoliver, La Vanguardia
«Miguel Casado representa esta corriente de afinación perceptiva y depuración formal, lo que le lleva a renunciar, en sus libros de madurez, a los chisporroteos metafóricos y a la evidencia rítmica.» Ángel Luis Prieto de Paula, Las moradas del verbo

En Estos nuevos tópicos —textos escritos entre 2014 y 2023— se tejen y destejen, a modo de hilos diversos, el ritmo de las estaciones en las calles de la ciudad o en la ribera del río contaminado, la miopía, las preguntas acerca de la revolución, la memoria de los padres, los seres que habitan junto a nosotros, la energía de su resistencia... Después de El sentimiento de la vista (2015) y Deseo de realidad (2023), los poemas crean el espacio en que pensamiento y escritura se forman a la vez, con los mismos componentes: la percepción de las cosas y los hechos, sus voces y conversaciones superpuestas, la síntesis entre el sentimiento y el sentido —una forma de vida interior que no parece estar separada de las otras maneras de habitar el mundo—. La palabra directa y ajena a ciertos usos retóricos, el verso libre y la voz, tan propia, de Miguel Casado vienen quizá a recordar que el movimiento del habla no empieza ni termina en las páginas del libro.

Portada Deseo de realidad

Toda la obra reunida de un poeta imprescindible.

«El descubrimiento de Miguel Casado me reconcilió de alguna manera con la poesía de mi propia generación.» Roberto Bolaño
«Un meticuloso observador, que registra lo que contempla y no lo transforma, sino que lo desnuda.» Juan Antonio Masoliver, La Vanguardia
«Miguel Casado representa esta corriente de afinación perceptiva y depuración formal, lo que le lleva a renunciar, en sus libros de madurez, a los chisporroteos metafóricos y a la evidencia rítmica.» Ángel Luis Prieto de Paula, Las moradas del verbo

En un mundo saturado de discursos, donde los límites de lo virtual no son precisos, cunde la sensación de que la realidad se nos escapa, nos falta, y los días parecen discurrir en el seno de su carencia: el deseo de realidad es energía que aspira a poner la vida en tensión. Este volumen, Deseo de realidad, que reúne la obra poética de Miguel Casado desde 1986, recoge un proceso guiado por ese impulso, y también por un sentimiento de la lengua que trata de alcanzar —en un ver que es a la vez un pensar—lo concreto, lo particular, lo que está ahí. Los poemas de Miguel Casado fluyen como una conversación solitaria, persiguiendo en ese trance un sentido nuevo tan personal como político, un núcleo existencial. La palabra directa, las formas abiertas, el verso libre y el diverso montaje de cada uno de los libros (de la secuencia narrativa a la exploración del azar, del monólogo digresivo al mosaico sin estructura) componen, siempre en movimiento, una voz poética singular. Trazada con lentitud, al ritmo de su lógica interna, la poesía de Miguel Casado ofrece un mundo inconfundible, de una escritura firme y sin concesiones.

¿Qué tienen en común los grandes poetas españoles del siglo XX?

 

Más allá de las diferencias generacionales y estéticas, a todos estos poetas les une la voluntad de convertir la palabra en un ejercicio de memoria histórica. Ya sea desde el exilio, la cárcel o la memoria heredada, sus versos comparten una misma tensión entre lo íntimo y lo colectivo. Hablan de amor, de paisaje o de lenguaje, pero siempre atravesados por el peso de un país que no terminó de reconciliarse consigo mismo.

¿Por dónde empezar a leer estos poetas?

  • Si prefieres seguir el hilo cronológico, lo lógico es empezar por Antonio Machado y Campos de Castilla, seguir con la Generación del 27 –Lorca, Alberti, Salinas–, pasar después por Miguel Hernández como puente hacia la posguerra, y cerrar con las voces más contemporáneas de García Montero, Caballero Bonald o Miguel Casado. Es la forma más natural de ver cómo la guerra ha ido transformando el lenguaje poético de una generación a otra.

  • Si nunca has leído poesía y te da un poco de respeto, mejor no empezar por lo más experimental. Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez, aunque técnicamente es prosa poética, es una puerta de entrada suave y muy accesible. Para verso propiamente dicho, El rayo que no cesa de Miguel Hernández funciona muy bien porque es intenso, pero con una emoción muy directa que no necesita conocimientos previos para llegar. Y si el verso te sigue dando respeto, siempre puedes empezar por el teatro: La casa de Bernarda Alba, de Lorca, tiene toda la fuerza poética de su autor, pero contada a través de personajes y diálogos, lo que la convierte en una lectura mucho más accesible para quien nunca se ha acercado a la poesía.

  • Si lo que buscas es entender la guerra y el exilio a través de la literatura, el itinerario ideal pasa por Poeta en Nueva York de Lorca (escrito justo antes del estallido), Cancionero y romancero de ausencias de Miguel Hernández (escrito en la cárcel) y algún poemario de Alberti de su etapa en el exilio, como Retornos de lo vivo lejano.

  • Y si te interesa más la mirada contemporánea sobre aquellos años, los poetas de la experiencia –García Montero, Caballero Bonald, Miguel Casado– ofrecen una lectura más reflexiva y distanciada, perfecta para quien ya conoce a los clásicos y quiere ver cómo su legado sigue vivo hoy.

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