Leer a Tarradas, para mí, es sinónimo de sumergirme en una aventura histórica muy bien escrita, que sé que la voy a disfrutar y que se me va a hacer corta. En este caso, también se ha cumplido.
Nos encontramos en Florencia, en 1938, en pleno fascismo, Hitler va a venir a visitar a Mussolini y piensan agasajarlo regalándole cinco obras del arte italiano, entre la que se encuentra un Boticelli de la familia Viel un retrato de Colomba Corsini.
Pero Flavia Viel no está nada de acuerdo y contrata a un falsificador español, Juan Rezola, con el que tuvo un hombre al que amó, para que falsifique el cuadro.
La trama no para desde el principio, porque la Cosa Nostra y la organización Justicia y Libertad querrán aprovechar para atentar contra Mussolini y, hasta aquí puedo contar.
La novela está dividida en tres partes y, con capítulos cortos, el autor nos hace cómplices sin darnos cuenta.
Como siempre la ambientación es maravillosa, totalmente creíble (aunque sea una historia de ficción con personajes reales algunos y ficticios otros), y está muy bien documentada.
Sobre los personajes, me quedo con Juan (no porque sea español) sino porque cualquiera se enamoraría de él por su saber estar y sus valores; y también con Anetta, ¡me ha encantado esta mujer!, si queréis saber por qué, tendréis que leer el libro.
A los que habéis leído al autor no hace falta que os convenza de que os va a gustar, a los que no lo habéis leído y os gustan las novelas históricas con acción y bien escritas, dadle una oportunidad, porque no os va a defraudar.
Lo recomiendo.