En este libro conoceremos a Daniel, un guardia civil que tiene una relación bastante tensa con su padre. Pero cuando encuentren el cadáver de un anciano, vecino de su pueblo natal, no tendrá más remedio que limar asperezas e investigar entre las personas que lo conocen desde niño. Porque Severino Gómez tenía muchos enemigos; y las minas asturianas tienen mucho que ver. ¿Podrá Daniel encontrar al asesin0? ¿Hará, por fin, las paces con su padre? ¿Qué secretos esconden esos bosques? Porque había heridas que nunca curaban y demonios que nunca se aplacaban.
Con una pluma ágil, directa y muy adictiva, Leticia nos trae un thriller apasionante, ambientado en la cuenca minera asturiana. Venganza, poder, mentiras, secretos y crítica social, en una historia con dos líneas temporales, y en la que vivirás una historia fascinante, con unos protagonistas con sus luces y sus sombras, y que esconden demasiadas cosas, y donde aprender a perdonar es necesario para avanzar en la vida.
Un final lleno de acción, y un plot twist brutal, que me tuvo chillando y al borde de un infarto, en un libro que leerás en un suspiro, y con el que no podrás evitar pensar que la memoria se transmite de padres a hijos, pero el odio también. Una novela con una parte real, muy bien documentada, con un suceso que forma parte de nuestra historia, y que la autora ha querido plasmar, uniéndolo a una trama policial, que te hará pensar en todo lo vivido en esas minas, en esos pozos.
Os dejo una de las frases que más me han gustado: “Los tiempos nunca cambian, sólo la capacidad de las personas para creer que lo hacen”.