Imprescindible
Portada Orgullo y prejuicio
Contraportada Orgullo y prejuicio

Orgullo y prejuicio

Introducción de Hilary Mantel

Título original: Pride and Prejudice

Sinopsis de Orgullo y prejuicio

La novela más releída de la literatura universal en una edición de tapa dura con cantos tintados. Con introducción de Hilary Mantel.

«Si la auténtica prueba para juzgar la calidad de una novela es la relectura, y los placeres que aporta la relectura, entonces Orgullo y prejuicio supera cualquier novela jamás escrita», Harold Bloom

Orgullo y prejuicio es una de las novelas más leídas de...

Ficha Técnica

Temáticas
Publicación30 octubre 2024
ColecciónPlaneta Internacional
PresentaciónTapa dura con sobrecubierta
TraductorJosé C. Vales
Formato15 x 23 cm
Cantos tintados
EditorialEditorial Planeta
ISBN978-84-08-29552-5
Páginas480
Código0010355278

Sobre los autores de Orgullo y prejuicio

Jane Austen

Jane Austen (Steventon, 1775 – Winchester, 1817). Considerada hoy la primera gran novelista de la literatura inglesa, contó con cierto reconocimiento en vida, a pesar de que no alcanzó la posición canónica que ocupa hoy hasta mucho después. Fue la séptima y penúltima hija del reverendo de Steventon y vivió siempre con sus padres, hermanos y sobrinos en Hampshire y Bath.
Educada en casa y con una vasta biblioteca a su disposición, adoptó la afición de la escritura desde muy joven y sus primeros relatos se conservan en su Juvenilia. Escribió los borradores de Sentido y sensibilidad y Orgullo y prejuicio antes de cumplir los veintidós años, aunque no se publicarían hasta 1811 y 1813, respectivamente. Después les seguirían Mansfield Park, Emma, La abadía de Northanger y Persuasión. A punto de cumplir los cuarenta y un años, comenzó a escribir Sanditon, que dejaría inacabada al fallecer prematuramente. Si bien en un inicio publicó sus novelas de forma anónima, a su muerte Jane había firmado casi todos sus libros con su nombre. El vigor irónico de su prosa y la complejidad de sus personajes hacen de su obra un punto de referencia ineludible en la historia de la literatura universal.

Retrato de  Jane Austen

Opiniones

Comentarios y valoraciones sobre Orgullo y prejuicio

Paloma Barroso-18/06/2026

Un baile de vanidades y orgullos titánicos

Imagen Paloma Barroso
Leer Orgullo y prejuicio es como asistir a un salón del siglo XIX donde, entre abanicos y cotilleos, se cuece una comedia que tiene el hierro de la verdad: te hace reír, te crispas, te enamoras y luego te ríes de haberte enamorado. Jane Austen no te arrastra a la hoguera ni te empuja a la nostalgia; te coloca en primera fila para ver cómo la inteligencia y el carácter derriban muros sociales con una ironía afilada. Elizabeth Bennet es el corazón vivo del libro: ingeniosa, descarada, impermeable a las trivialidades hasta que, sorpresa, se encuentra a sí misma equivocada. Es de esas heroínas que te gustaría tener de amiga: te sacude la autocompasión con dos frases ingeniosas y te obliga a mirar tus prejuicios con humor. Fitzwilliam Darcy, por su parte, es esa figura que al principio parece un bloque de mármol —frío, orgulloso, inexpresivo— y que poco a poco se descompone en gestos absurdamente humanos. Su evolución es una de las más deliciosas de la literatura: de iceberg a hombre que aprende a bajar la guardia. La novela es, en esencia, un juego de espejos. La metáfora que mejor la describe podría ser la del baile: la sociedad entera está marcada por pasos aprendidos, reverencias y saltos de protocolo. Pero Elizabeth y Darcy bailan a su ritmo; tropiezan, pisan, se sueltan y, contra todo pronóstico, acaban encontrando una coreografía propia. Ese baile funciona también como metáfora del aprendizaje emocional: no basta con tener sentimientos, hay que saber moverlos sin aplastar al otro. Austen tiene una habilidad única para combinar sátira social y ternura. La mansedumbre de las mujeres que aceptan matrimonios por conveniencia, la estupidez de los hombres que creen que la fortuna es un argumento irrefutable, la fragilidad de los orgullos masculinos... Todo lo pinta con trazos firmes y humor punzante. Y sin embargo, debajo de las risas hay dolor verdadero: familias que dependen de matrimonios ventajosos, hijas con poco futuro si no encuentran buen partido, y corazones que se rompen en secreto. Emocionalmente, el libro es un viaje de autoafirmación: te ríes con las ocurrencias de Elizabeth, te enfadas con la bajeza de Wickham, sufres con la humillación en la primera propuesta de Darcy (esa escena que pega al estómago), y luego sonríes con la carta que lo cambia todo —porque Austen no evita el giro dramático; lo usa para mostrar cómo la verdad, aunque fría, es liberadora. El contraste entre orgullo y humildad, entre apariencia y esencia, se va resolviendo con paciencia hasta dar lugar a un desenlace que no es cursi sino justo. Los secundarios son una delicia: Jane, la hermana dulce y casi perfecta; Lydia, la loca que acelera tragedias y comedia; el señor Bennet, tan sarcástico como cariñoso a su manera; la señora Bennet, que combina ansiedad y comicidad en dosis industriales; y Bingley, la ternura sin malicia que complementa a Darcy. Cada personaje es un matiz que amplía el cuadro social y afecta las decisiones de los protagonistas. Jane Austen escribe sin estridencias. Su prosa es clara, afilada, con un sentido del ritmo que parece musical. Cuando quiere clavar una frase, lo hace sin florituras: directo al blanco. Y eso hace que el humor no envejezca; sus comentarios sobre orgullo, clase y matrimonio siguen mordiendo —porque la estupidez humana tiene memoria. ¿Por qué sigue emocionando Orgullo y prejuicio? Porque no es solo una historia de amor: es una lección de humildad y sentido común, servida con elegancia. Nos recuerda que juzgar deprisa es estúpido, que el orgullo puede cegar el corazón y que el amor verdadero no borra la discrepancia: la acepta, la subsana y se fortalece. Es también un canto a la comunicación: cuánto evitan decirse, cuánto arregla una carta honesta o un acto de gentileza. Al cerrar el libro te queda una sensación cálida y satisfecha: has sido testigo de dos personas que no se conforman con roles impuestos, que pelean por su dignidad y por la verdad. Te quedarás con frases agudas, con sonrisas cómplices ante la ironía de la señora Bennet y con el recuerdo de ese momento en que Darcy deja caer su altivez y Elizabeth su prejuicio. Es un final que no promete perfección, sino compromiso: elegir al otro conociéndolo y quererlo aun con los bordes afilados. Orgullo y prejuicio es ingenio, tensión y ternura en dosis perfectas. Lee este libro si quieres reírte de la vanidad humana, emocionarte con la humildad ganada y recordar que las mejores parejas no se inventan; se construyen, paso a paso, con honestidad y humor.

Andrea-17/11/2025

Imprescindible

Imagen Andrea
He disfrutado mucho esta relectura, incluso más que la primera vez que lo leí. Sin duda lo que más me gusta de esta historia y siempre destaco es la relación entre Jane y Lizzy, me encanta la confianza que tienen y cómo se apoyan. Me alivia que dentro de esa familia caótica se tengan la una a la otra. Es una historia de contrastes, donde nos enseñan diferentes opiniones acerca de lo que espera cada personaje de la vida o del matrimonio (esto se refleja muy bien con Charlotte y Lizzy), y donde se trata con la ironía típica de Austen las convenciones sociales de la época. Hay personajes insufribles (Lydia y Collins, os estoy mirando a vosotros) pero se compensa con otros tan adorables como Mrs Gardiner o Georgiana Darcy ❤️‍🩹 Y qué decir de la relación principal entre Lizzy y Darcy, para mi el origen del enemies to lovers y el verdadero slow burn hasta la última página. Sin duda Jane Austen fue una adelantada a su época 🫣

Contenido Extra

Sala de prensa de Orgullo y prejuicio