¿Y si el problema no fuera la falta de tiempo sino la forma de mirar?
Todos nacemos con sentido del asombro, pero la rutina y la prisa lo adormecen. Poco a poco la alegría se apaga, la curiosidad se encoge y el deseo de conectar con los demás se va diluyendo. El arte de la magia, con su virtud para revelar lo invisible, es una herramienta extraordinaria para reavivar esa capacidad, pues nos...










