
Seguramente hayas soñado más de una vez con comprar tus libros escolares en el Flourish and Blotts del Callejón Diagon, que te dejen elegir un libro del Cementerio de los Libros Olvidados y protegerlo con tu vida o incluso dejarte atender por Yeongju en los mágicos pasillos de Hyunam-Dong. Las librerías con encanto han llegado a conformar historias literarias enteras, convirtiéndose en un lugar de refugio para sus personajes y también para sus lectores.
Lo que hace especial a una librería con personalidad tiene poco que ver con el tamaño o la cantidad de títulos, y mucho con la sensación de que alguien ha pensado cada estantería. El encanto está en los detalles: quizás seas más de descubrir una pequeña librería de barrio, donde el librero conoce tus gustos mejor que tú o de librerías especializadas, donde se organicen debates periódicos o presentaciones. Quizás te dejas impresionar más por la arquitectura del espacio, y eres de las que se pierde durante horas en una antigua librería con techo altos y escaleras de madera; o puede que lo tuyo sean los conceptos híbridos y te conquisten las librerías café o con sofás de lectura. Sea lo que sea que te conquiste de una librería, su encanto va más allá de los libros.
El equipo de PlanetadeLibros lleva meses saliendo a recorrer las calles de distintas ciudades para encontrar las librerías con encanto que merecen una parada obligatoria para conocer, además de su catálogo, su historia.
Estas 10 librerías que visitar en España son algunas de las protagonistas de la sección Entre capítulos de nuestro podcast ¿Te quedas a leer? Por supuesto, nuestra lista no se limita a una decena, así que te recomendamos que guardes este post y lo vayas revisitando para seguir descubriendo, junto a nosotras, las mejores librerías de España.
De momento, empezamos por esta selección con la que viajar por todo el país a través de los libros. 🚗
La historia de Santos Ochoa es la de un siglo de pasión por el papel. Lo que comenzó en 1915 como una modesta librería y papelería fundada por Santos y Tomasa Ochoa en Logroño, se ha transformado, tras más de 111 años de trayectoria, en una gran familia que hoy suma 24 librerías repartidas por 14 ciudades españolas. Actualmente, la tercera y cuarta generación siguen al frente del negocio familiar, manteniendo intacta la esencia del librero de toda la vida como prescriptor.
Entre sus iniciativas destaca la apuesta por crear espacios para públicos diversos, como un rincón pensado para acompañar a los jóvenes en el paso de la literatura juvenil a la adulta. Además, Santos Ochoa conserva una tradición poco habitual: la empresa también funciona como imprenta desde hace más de cien años. Esta trayectoria ha consolidado a la marca como un referente, convirtiéndose en la primera en obtener el Sello de Calidad para librerías y en la única del país galardonada en dos ocasiones con el Premio Nacional al Pequeño Comercio (2005 y 2022).
La Mistral abrió sus puertas en pleno centro de Madrid con una idea muy concreta: crear una librería donde los libros convivieran con otros elementos culturales. Su nombre es un homenaje a la escritora chilena Gabriela Mistral, una autora que Andrea Stefanoni quería reivindicar, y su ubicación, junto al kilómetro cero, responde a la apuesta de mantener una librería en una zona muy transitada de la ciudad. El espacio se diseñó para que los lectores pudieran quedarse un rato, con una gran presencia de poesía, una cafetería y un piano que ha acabado formando parte permanente de la librería. Entre sus actividades organizan presentaciones de libros, conciertos y encuentros culturales, y cuentan incluso con una mascota muy especial, Aurora, una perra que llegó un día a la librería y terminó convirtiéndose en parte del equipo.
Doña Leo nació del sueño del escritor Máximo Huerta de abrir una librería en Buñol, su pueblo, donde hasta entonces no existía ningún espacio dedicado exclusivamente a los libros. Inaugurada hace tres años, se convirtió en la primera librería de la localidad y de la comarca, algo que explica la relación cercana que ha establecido con sus vecinos. El nombre del proyecto está inspirado en su perrita Leo, que llegó de un refugio, una referencia que conecta con la idea de la librería como un lugar de acogida para los lectores. Huerta explica que el catálogo se construye junto a su equipo, formado por libreros lectores capaces de recomendar dentro de distintas secciones, desde literatura infantil hasta thriller. Como detalle singular, Doña Leo cuenta con un perfume propio creado con notas de libro, flores y madera.
En pleno corazón de la Esquerra de l'Eixample barcelonés, +Bernat lleva casi medio siglo demostrando que una librería puede ser mucho más que estanterías llenas de libros. Montse Serrano abrió sus puertas en 1978, y en 2009 el espacio dio un salto para convertirse también en café, sala de conciertos y punto de encuentro bajo el nombre de Almacén de Cultura. Hoy, al frente del proyecto está Fernando Pelayo, que define la esencia del lugar con una idea preciosa: un buen librero "radiografía" a sus clientes para saber exactamente qué recomendarles, generando esa intimidad tan particular entre quien lee y quien aconseja. Si pasas por allí no solo encontrarás una selección cuidada y muy personal, sino la posibilidad de tomarte un café o apuntarte a un club de lectura o incluso preguntar por sus servicios de edición, todo en un espacio pensado desde el principio para que autores, editores, periodistas y lectores se crucen y charlen sin prisa.
Zaragoza tiene su propia librería con solera, y se llama París. Lleva más de sesenta años en el paseo de Fernando el Católico, desde que el padre de Esther Muñío la abrió en 1963, pero lo curioso es que ella no siempre tuvo claro que ese sería su camino. De hecho, estudió Filología Hispánica y hasta se fue de la ciudad antes de que las ganas de volver a casa –y las de su padre de pasarle el negocio– la trajeran de vuelta. Hoy está al frente prácticamente en solitario, tras la jubilación progresiva de sus hermanos y marido. Lo que tiene de especial este lugar, gracias a su cercanía con la universidad, es esa intimidad que se construye con los años entre clientes que entraron siendo niños y que hoy, sin darse cuenta, ya buscan en otra sección. Y hay un detalle que Esther reivindica con orgullo: en Zaragoza, Sant Jordi también se celebra por todo lo alto, aunque nunca salga en las noticias.
"Igual que el boticario receta remedios para el cuerpo, el librero los receta para la mente y el corazón", reflexiona Rafa Rodríguez para explicar el nombre de la Botica de Lectores, la librería sevillana que fundó en 2016 junto a dos amigos y excompañeros, todos ellos extrabajadores de las librerías Beta, cuyo cierre les dio el empujón y el equipo con experiencia que necesitaban para arrancar. Diez años después, lo que empezó con un par de locales se ha convertido en cinco repartidos por Sevilla, con un manifiesto colgado en la puerta que resume su filosofía. Y lo demuestran con hechos, no solo con palabras, porque en sus tiendas caben almuerzos con autores y hasta 17 clubes de lectura distintos, todo un ecosistema que Rafa contrapone al modelo antiguo, ese en el que las librerías competían por no coincidir en fechas con otros eventos culturales. Si quieres comprobar en persona qué significa eso de "sanar la mente y el corazón" a través de los libros, la Botica de Lectores es una parada obligada.
Fundada en 1921, la Librería Cámara empezó ligada al mundo de los periódicos –Javier Cámara, su actual propietario, recuerda subirse de niño al vagón de tren para rescatar los paquetes de la librería, que llegaban completamente desordenados– antes de convertirse en el templo de las editoriales independientes que es hoy, con 25.000 títulos escogidos con mimo. Javier representa ya la tercera generación al frente, tras heredar el negocio en 2004, y en 2014 el sector reconoció su trabajo con el Premio Librería Cultural, otorgado nada menos que por sus propios colegas de profesión. Por sus estanterías han pasado autores como Jesús Carrasco, Jorge Carrión o Jon Bilbao, en talleres, presentaciones y hasta conciertos clandestinos donde el público no sabe a quién va a ver. Más de cien años dando guerra en el Botxo, como dicen ellos mismos.
Hay una librería en el barrio de Ciutat Vella de Barcelona donde Jack Kerouac se sentiría como en casa. Lleva ya una década especializándose en la Generación Beat, con una sección que su fundador, Ángel, fue puliendo hasta dejarla en 300 títulos imprescindibles tras estudiar a fondo premios Nobel, Booker y listas de ventas históricas. Con la aparición de Ángel Tijerín comenzó una nueva vida en la calle Verdaguer i Callís de Barcelona, un rincón que hoy combina clásicos universales con clubes de lectura nocturnos y una filosofía muy clara sobre el oficio. Ángel siempre pregunta a sus clientes dos cosas: qué libros le han gustado o decepcionado últimamente, y en qué momento anímico están. Entre sus favoritos de siempre no fallan La insoportable levedad del ser o El retrato de Dorian Gray, pero lo que de verdad engancha de este lugar es esa sensación de que, nada más entrar, alguien va a preguntarte cómo estás antes de recomendarte nada. Si buscas una librería con alma trotamundos y espíritu contracultural, esta es tu parada.
Todo empezó, casi por accidente, en una librería universitaria de manuales de derecho y economía. Allí trabajaba Almudena Amador, en la calle que da nombre al negocio, hasta que la jubilación de sus jefes la llevó a comprarla en 2003. Más de dos décadas después, la Llibreria Ramon Llull —instalada desde 2016 en una antigua joyería del barrio del Carmen, junto al IVAM y el Centro del Carmen— se ha convertido en un referente cultural valenciano, con clubes de lectura, aulas de humanidades y presentaciones casi a diario. En 2022 recibió el Premio Boixareu Ginesta al librero del año, el galardón que reconoce a la mejor librería de España, y Almudena lo resume con una frase: "la lectura es un acto de resistencia". Si pasas por el Carme, esta librería no te pasará desapercibida.
En pleno Malasaña, en un antiguo palacio de 1862 con techos altísimos y sótanos que parecen cuevas laberínticas, nació en 2012 la librería Cervantes y Compañía. Empezó en un pequeño local de la calle Manuela Malasaña antes de trasladarse a su ubicación actual en la calle del Pez, y desde entonces se ha convertido en algo así como “el centro cultural del barrio", donde una tarde cualquiera puedes toparte con la presentación de una novela, una jam musical, un recital poético o incluso un espectáculo de danza. No en vano, se comparan sin complejos con la Shakespeare & Co de París o la City Lights de San Francisco. Si visitas Madrid y quieres sentir ese espíritu de librería-santuario que ya casi no existe, esta es una cita ineludible.
En plena era del scroll infinito y de recomendaciones automáticas, la curaduría humana se ha vuelto un lujo. Leer en papel sigue siendo una experiencia que nos transporta a momentos de calma y dedicación, una especie de oasis entre el consumo rápido. Con todo, las librerías tampoco se han quedado desfasadas, muchas han entendido que ya no compiten solo vendiendo libros, sino creando comunidad y ofreciendo espacios que inspiren a sus visitantes.
Las recomendaciones que podemos hacerte siempre se quedan cortas con la enorme variedad de libros que podrías encontrar en alguna de estas librerías con encanto. Pero si estás planeando una escapada para visitarlas, tenemos algunos libros que pueden ayudarte a completar la experiencia. Porque como dijo nuestro querido Faber «el único medio para que una persona corriente vea el noventa y nueve por ciento [del mundo] está en un libro».
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