Una novela que es como un susurro en medio del ruido, un intento delicado y valiente de entender lo que a veces ni las palabras pueden tocar.
Almendra es ese tipo de libro que te abre la puerta al corazón de un niño que no sabe cómo sentir, que vive atrapado en un laberinto de emociones que parecen imposibles de descifrar. Yunjae, el protagonista, es ese niño y, a la vez, todos nosotros cuando el mundo se vuelve demasiado fuerte y queremos escondernos.
Yunjae tiene un cerebro diferente, o como dice el libro, un cerebro “en forma de almendra”, que es una manera poética y realista a la vez de explicar su trastorno del espectro autista. Él no entiende las palabras ni los sentimientos como los demás, y eso lo hace sentirse como un náufrago en medio de un mar que parece no tener fin. Pero, más que eso, es un viajero solitario buscando un mapa que nadie le ha dado.
Leer Almendra es sumergirse en una marea de emociones a veces silenciosas, a veces explosivas. Won-Pyung Sohn escribe con una sencillez que duele y conmueve, como si las palabras fueran gotas de lluvia que caen sobre un cristal empañado, intentando limpiar y, al mismo tiempo, dejar marcas.
La historia nos muestra cómo el mundo puede ser cruel y confuso para alguien que ve todo en blanco y negro, sin los tonos grises que nos hacen tan humanos. Pero también nos regala la belleza en las pequeñas victorias, en las miradas que se cruzan, en el sonido de una risa que no se esperaba.
Yunjae es un alma que no puede esconder su verdad, aunque el mundo insista en que debe cambiar. Es la prueba viviente de que la diferencia no es una sombra, sino una luz que a veces solo necesita ser comprendida. Y nosotros, los lectores, en ese proceso, nos convertimos en cómplices, en testigos de una fragilidad que es en realidad fuerza pura.
Almendra es como ese fruto duro por fuera pero tierno por dentro, como un corazón que late fuera del compás pero que, cuando encuentra su ritmo, nos recuerda que todos merecemos ser escuchados, amados y aceptados.
Cuando terminas el libro, no cierras solo una historia. Cierras un espacio para la reflexión, la empatía y la esperanza. Porque este no es solo el viaje de Yunjae, es un viaje para cualquiera que alguna vez se ha sentido perdido, incomprendido o fuera de lugar.
Almendra no te deja indiferente. Te transforma, poco a poco, como el sol que, sin prisa, derrite el hielo que creíamos imposible de romper.