Le prohibieron pintar por ser mujer. Pero el talento, cuando despierta, ya no obedece a nadie
Florencia está en pleno Renacimiento. Lavinia, inmóvil ante el lienzo, imagina cómo mezclar los pigmentos: el rojo, el azul, el naranja. Pero sabe que le está prohibido. Porque una mujer no puede pintar: sólo puede alimentar en secreto el sueño del arte.
Todo cambia cuando al taller de su tío llega...








