Una historia de ficción, pero que narra muy bien el ambiente tenso vivido en la Asturias minera de la década de los 30’, que comienza en época contemporánea, en 1994, con una de las hermanas protagonistas, Lina, de 80 años, recordando a su hermana Fani, y lo hace en pasado y desde el dolor, en el camino de regreso a Oviedo la que fue su casa durante su infancia y su juventud, la que se vio obligada a abandonar, y a la que regresa para obtener “un perdón”.
El mismo comienzo ya no augura una historia dulce, lo aviso. Puede tener un final feliz, depende de cómo el lector procese toda la trama, pero nos encontraremos con el pasado de Lina y su familia, historias rotas por unos tiempos de violencia que hicieron romper lazos y separar caminos para siempre, en un momento convulso por el fin de la monarquía de Alfonso XIII y las revueltas republicanos, anarquistas y nacionales que proclamaban la instauración de la República como la panacea de la igualdad entre clases.
Comienza un abril de 1931, en el Oviedo burgués, siendo Lina (17 años) la hija menor de una familia que no le faltaba de nada, monárquica y muy religiosa, considerada el eslabón más débil debido a su mala salud, que la llevaría a sentirse ninguneada. En contraste, está su hermana Fani, en este caso el centro de la vida familiar y con un deseo por parte de todos de que tuviera un futuro glorioso; además, deseos que parecían cumplirse con una facilidad abrumadora.
En el lado contrario, tan cerca de allí en distancia y a su vez tan lejos, estaban las aldeas mineras de los valles, sus gentes personificadas en tres jóvenes hermanos, Yago, Antón y el pequeño Nel; gentes que tenían todo en contra para sobrevivir; familias desestructuradas, aunque en esa época el término ni existía, solo llevadas por el rencor, y quienes trasladaban adentro de sus casas los golpes que la vida les daba. Y, como única solución posible a la explotación que sufrían, hicieron de las huelgas y de una violenta conflictividad social su arma arrojadiza.
Dos mundos tan diferentes que convergirán en la relación entre Lina y Antón, un abismal desequilibrio de clases, una relación que la familia de Lina no estaría dispuesta a permitir, solo que, a Lina, acostumbrada a la indiferencia de los suyos, se le abriría la posibilidad de amar y ser amada, y no dudará en darse ella misma la oportunidad de tener la vida que deseó siempre, aun en contra del resto.
Lucharía por tener la libertad de elegir y sostenerse sola en el mundo a pesar de abrir una profunda grieta entre su familia en medio de un escenario que cada vez se vuelve más convulso a nivel nacional, hasta que el movimiento revolucionario entre la fuerza revolucionaria y la gubernamental hace saltar todo por los aires, todo lo construido por Lina, todo lo que había defendido y todo se tiñe de dolor, rabia, destrucción y sufrimiento.
Un relato social de lucha por los derechos humanos, de luchas de clases sociales, el clasismo imperante entre unos y otros, de rechazo por parte del uno, y de auto humillación por parte de los otros; una historia de “cosas que se perdieron y no pueden regresar jamás”; pero, también, la historia de una joven que, a pesar de las dificultades, siguió a su corazón y, echando la vista atrás desde el tiempo actual, muy sabiamente, consigue superar el dolor hasta completar “el sagrado círculo de la existencia”.