
Sombreros de copa y elaboradísimos anteojos, chalecos de cuero y corbatas con volantes, enaguas y corsés plagados de cadenas, y válvulas y engranajes, muchísimos engranajes... Seguro que, aunque hayas llegado a este artículo sin que el término steampunk te suene mucho, con esta descripción aparecen imágenes familiares en tu cabeza. Y es que ya hace años que el steampunk está de moda: podemos encontrar desde tiendas que venden prendas de ropa y objetos de decoración de esta estética hasta auténticas convenciones de entusiastas.
Pero, exactamente, ¿qué es el steampunk? Antes de convertirse en una subcultura de pleno derecho, el steampunk se definió como un subgénero literario (y, más adelante, un tipo de ficción en general, extendiéndose al cine o a los videojuegos). El término nació a finales de los años ochenta acuñado por el escritor estadounidense K.W. Jeter, un acrónimo inglés creado a partir de la unión de las palabras steam (vapor) y punk (entendido como algo culturalmente subversivo). Cuando formuló este vocablo, Jeter buscaba una manera de designar el tipo de ficción que él y otros autores coetáneos como Tim Powers o James Blaylock escribían: los libros steampunk se definen por una especie de retrofuturismo de ambientación victoriana y una evolución tecnológica que, en lugar de estar sentada sobre el desarrollo eléctrico, lo está sobre los mecanismos a vapor.
Así, las historias steampunk destacan por su estética hiperreconocible que combina lo decorativo con lo funcional, y por sublimar el espíritu progresista y transformador, a menudo incluso un poco Do-It-Yourself, de la belle époque. En otras palabras: recordarás los libros steampunk por los originalísimos y divertidos cachivaches mecánicos que aparecen por todos lados, esenciales para que avance el argumento, y por el ímpetu curioso y creativo de sus personajes.
Si esta aproximación a lo que es el steampunk te ha convencido y te apetece sumergirte de pleno en estas realidades alternativas, fascinantes, nebulosas y teñidas de cobre, prepara cuaderno y boli, que te traemos una selección de los mejores libros steampunkpara ahondar en el subgénero.
A pesar de que la literatura steampunk tiene su punto de inicio real a finales del siglo XX, existen algunas obras escritas durante la época victoriana que, al teorizar sobre visiones de mundos futuros o avances tecnológicos, se convierten, en retrospectiva, en claros precedentes del imaginario de los libros steampunk. Un ejemplo de ello es Frankenstein.
En muchas discusiones literarias se señala este clásico de Mary Shelley como el título inaugural de lo que después entenderíamos como ciencia ficción, es decir, la primera vez que un autor hacía girar su trama alrededor de descubrimientos o hazañas científicas. Shelley, en concreto, lo hizo interpelando directamente la tradición gótica en la que se encontraba encajada, firmando esa espeluznante y conmovedora historia del “Prometeo moderno” que todos conocemos, incluso si no hemos leído nunca (aunque, hazme caso, ¡deberías!). Así nos acercamos al doctor Victor Frankenstein, quien está obsesionado con la idea de engendrar vida a través de procesos científicos, y, por supuesto, a su desdichado y condenado monstruo homónimo, resultado de sus experimentos.
Con el tiempo, popularmente se han retenido otros aspectos de la novela, como la responsabilidad de Victor sobre su creación, la sed de venganza que aflige al monstruo o el rechazo generalizado de la población a este. Pero, en el momento de su publicación en 1818, Frankenstein representó un auténtico hito de ficción especulativa por su capacidad para imaginar los medios por los que el doctor generaría esa vida antinatural, una mezcla de instrumentos y técnicas disponibles en el momento y proyecciones, entonces, irrealizables. Bastante steampunk, ¿no crees?
«¡Creador insensible y despiadado...! Me otorgasteis sensaciones y pasiones, y luego me arrojasteis al mundo para desprecio y horror de la humanidad.»
Aquel «verano húmedo y desapacible» de 1816 «me entretuve pensando una historia que consiguiera que el lector tuviera pavor a mirar a su alrededor, que le helara la sangre y que acelerara los latidos de su corazón», Mary Shelley en la introducción a la edición de 1831 sobre cómo se forjó Frankenstein.
Otro antecedente imprescindible de los libros steampunk es esta obra clave de H.G. Wells. La máquina del tiempo fue la novela debut de Wells, y se ha mantenido como uno de sus títulos de referencia precisamente porque es la primera vez en la historia de la literatura en la que se introduce el concepto de viaje en el tiempo a través de la máquina titular.
Publicada en el Reino Unido de forma serializada en 1895 (es decir, durante los últimos años de la era victoriana), esta breve novela tiene como protagonista a un inventor anónimo al que se conoce simplemente como el “Viajero del tiempo” que consigue desarrollar un artilugio con el que desplazarse a través de lo que identifica como la “cuarta dimensión”. Ese avenir al que termina trasladándose nuestro prota es el lejanísimo año 802.701, donde encuentra la Tierra reconvertida en un vasto jardín poblado por los Eloi, una raza humanoide cuyas capacidades intelectuales y físicas se han deteriorado por una existencia totalmente bucólica. Estos parajes idílicos, sin embargo, no son más que una ilusión: poco después, el Viajero descubre a los Morlock, otra raza de seres también descendientes de los humanos que vive y trabaja en lo que se describe como una especie de inframundo industrial para mantener el paraíso de los Eloi.
La ideación de estas dos razas y sus condiciones de vida por parte de Wells era más bien una crítica a la creciente desigualdad de clases que estaba experimentando Inglaterra tras la Revolución Industrial, pero, colateralmente, su creación de la máquina del tiempo y la compleja maquinaria subterránea de los Morlock desde su encuadre victoriano es totalmente steampunk.
La obra pionera de los viajes en el tiempo, escrita por uno de los padres de la ciencia ficción.
Cubierta diseñada por Adrià Molins.
Traducción de José C. Vales.
—Hace mucho tiempo tuve la idea de una máquina…
—¡Para viajar en el tiempo! —exclamó el jovencito.
—Y podría viajar absolutamente en cualquier dirección en el tiempo y en el espacio, dependiendo del gusto del piloto.
La máquina del tiempo fue la primera obra de éxito de G. H. Wells y pionera en los Viajes en el tiempo. A finales del siglo XX, un hombre idea una máquina con la que asegura poder viajar en el tiempo. Ante la incredulidad de los científicos de la época, el Viajero del Tiempo consigue llegar al futuro, donde, tras una serie de aventuras, aterrizará a un mundo aterrador habitado por unos seres extraños llamados Eloi y Morlocks.
Y si tenemos que hablar de madres y padres accidentales de los libros steampunk, no podemos olvidarnos, por supuesto, de Jules Verne: más que cualquier otro escritor o escritora de su tiempo, el francés dotó sus novelas de una visión casi profética de muchas tecnologías futuras, como la aviación o los viajes espaciales.
Escritas mayoritariamente a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, las historias de Verne a menudo proponen ideas avanzadas al desarrollo disponible en su momento, y lo hacen con todo lujo de detalles (las intenciones del autor siempre fueron más divulgativas que fantásticas, y sus textos, plagados de cálculos y datos, son una buena muestra de ello). En algunas ocasiones, sus predicciones terminaron siendo muy fieles a la realidad, como en el caso del submarino Nautilus y sus motores eléctricos. En otras, Verne basó sus conjeturas en las infraestructuras existentes entonces, por lo que podemos pensar en el módulo balístico de Viaje a la luna o el “telégrafo mundial” del que habla en París en el siglo XX como versiones steampunk de los cohetes o de Internet, entre otros.
Una de las novelas más populares del maestro de la novela de aventuras, Jules Verne.
Un viaje alucinante por el fondo marino a bordo del Nautilus, capitaneado por el enigmático Nemo.
El profesor Pierre Aronnax, gran conocedor de la biología marina, su fiel criado Conseil, y un habilidoso arponero son secuestrados por la tripulación del submarino Nautilus: una de las máquinas más formidables que jamás haya concebido el hombre.
Capitaneados por el excéntrico Nemo, navegaran por las más diversas regiones oceánicas en una travesía fascinante que les revelará los peligros y los valiosísimos tesoros que esconden las profundidades del mar.
Si eres forofo de la narrativa especulativa en general (es decir, de la fantasía, el terror, la ciencia ficción o cualquier otra cosa que caiga entremedio), seguramente ya te suene el nombre de Jeff VanderMeer, aunque es probable que lo tengas situado en eso que se ha llamado New Weird — la hibridación posmoderna de todos los géneros mencionados previamente que propone algo así como una adaptación urbanita del horror cósmico de Lovecraft.
En su popularísima Trilogía Southern Reach, VanderMeer lo explora a través del Área X, una región declarada zona de desastre ambiental con detalles poco precisos. Realmente, lo que se halla tras sus fronteras es una singularidad geográfica y biológica que está transformando el terreno y las formas de vida que en él se encuentran. Una trama bastante sugerente, ¿no? ¿Y si te dijera que, además, este “nuevo raro” de VanderMeer también se compone de un steampunk mutante? VanderMeer ha compilado una antología de cuentos del género y editado el libro de no ficción La biblia Steampunk, por lo que su influencia es evidente.
En el futuro difuso de Aniquilación, Autoridad y Aceptación, la tecnología es deliberadamente anacrónica (se usan casi exclusivamente dispositivos analógicos) y se inician expediciones a lo desconocido con la intención de explorarlo y entenderlo. El autor estadounidense nos ofrece no tanto un retrofuturismo como un futurismo arcaico, y la trilogía Southern Reach no son más que libros steampunk como pasados por un colador y luego recompuestos grotescamente.
En un futuro no determinado, el Área X es un lugar remoto y escondido declarado zona de desastre ambiental desde hace décadas. La naturaleza salvaje ha conquistado el lugar y su acceso está prohibido. La agencia estatal Southern Reach ha enviado diversas expediciones pero casi siempre han fracasado: todos los miembros de una expedición se suicidaron; otros enloquecieron y acabaron matándose entre sí, y los integrantes de la última expedición regresaron convertidos en sombras de lo que un día fueron.
Ésta es la expedición número doce. El grupo está compuesto por cuatro mujeres: una antropóloga, una topógrafa, una psicóloga y la narradora, una bióloga. Su misión es cartografiar el terreno y recolectar muestras, anotar todas sus observaciones tanto de su entorno como de sus compañeras. Pronto descubren una gran anomalía geográfica y formas de vida más allá de todo entendimiento. Mientras se enfrentan a una naturaleza tan bella como claustrofóbica, el pasado y los secretos con los que cruzaron la frontera se vuelven cada vez más amenazantes.
Aniquilación es el primer volumen de la Trilogía Southern Reach, una serie que crea un mundo como nunca has imaginado y que nos enfrenta al extraño que se esconde dentro de nosotros mismos.
Durante treinta años, el único contacto humano con el Área X, una zona donde una naturaleza
malvada ha acabado aparentemente con toda forma de vida humana, han sido las expediciones enviadas por la agencia estatal Southern Reach. Después del fracaso de la expedición número 12, narrada en la primera parte de la trilogía, Aniquilación, la agencia se encuentra sumida en el caos.
John Rodriguez ha sido nombrado nuevo director de la agencia. Con la única ayuda de un equipo en el que no puede confiar, Rodriguez debe desentrañar qué sucedió en la última expedición. Pero a medida que resuelve los enigmas que rodean el Área X, Rodriguez se ve enfrentado también a su propia verdad y a la de la agencia que dirige. Y las consecuencias de todo ello pueden ir mucho más lejos de lo que imagina.
Un fenómeno internacional llamado a convertirse en la nueva trilogía de culto.
Control, el director de la agencia estatal Southern Reach, se dirige al Área X. Está convencido de que si descubre cuál es el misterio que se esconde más allá de sus fronteras podrá evitar que su naturaleza amenazante se propague. Pero una vez allí todas sus convicciones se desmontan. En pleno invierno y sin ninguna certeza a la que aferrarse, deberá remontarse hasta los orígenes del Área X y aquellos que la han habitado para resolver el enigma. Aceptación es la última entrega de la trilogía Southern Reach, una serie que ha sido calificada de “inquietante” (The New York Times), “apasionante” (Los Angeles Times) y “adictiva” (BookPage).
«Southern Reach es la respuesta en ciencia ficción a las trilogías de Millenium o incluso a 50 sombras de Grey», Jesús Rocamora, El Confidencial.
«Verdaderamente fascinante», Entertainment Weekly.
«Me encanta. Inquietante y fascinante», Stephen King.
¿Y qué hay más allá del steampunk? Pues el cyberpunk, claro. De hecho, si nos ponemos quisquillosos, el cyberpunk vino antes que el steampunk: el término apareció como título de una historia corta del autor Bruce Bethke en 1983 y se tipificó tan rápido que se usó el mismo sufijo en la formulación de steampunk en 1987, tan solo cuatro años después, como una especie de guiño al antecesor cibernético. Mientras que el steampunk implica un retrofuturismo de medios limitados y voluntad inventiva, el cyberpunk nos traslada a futuros hipertecnológicos degradados socialmente. La conexión entre ambos mundos no termina en su contraposición: William Gibson, autor de Neuromante, la gran obra pionera del cyberpunk (y del concepto de ciberespacio), también escribió junto a Bruce Sterling uno de los títulos esenciales de los libros steampunk: La máquina diferencial, una novela donde la invención de un proto-ordenador a principios del siglo XIX adelanta la revolución de las TIC y resulta en un desarrollo histórico alternativo.
Una buena manera de adentrarse en el universo cyberpunk y poder yuxtaponerlo con el steampunk es a través de su Trilogía del puente, que narra la pugna de poder por el ciberespacio en un 2006 distópico en el que las ciudades de San Francisco y Tokyo han sido destruidas y reconstruidas tras un terremoto. Aquí, los protagonistas se mueven entre los escombros del mundo físico y las promesas, muchas veces corruptas, del mundo digital. Gibson propone un futuro donde la tecnología no está pulida ni es transparente: está llena de costuras, remiendos y secretos, como las propias máquinas steampunk.
Primera entrega de una nueva trilogía cyberpunk.
El expolicía Berry Rydell se encuentra con Chavette, una mensajera que está a punto de entrometerse en la vida de un empleado de los depósitos de información ilícita financiados por el cartel de Medellín.
Un clásico de la ciencia ficción.
Tokio en el siglo XXI, después del gran terremoto. Lluvia de neón; la luz se filtra por debajo de cualquier puerta que uno intente cerrar. Los edificios nuevos, los más grandes del mundo, se elevan con movimientos lentos y ondulantes, como las contracciones de una gigantesca criatura marina.
Chia McKenzie tiene catorce años, y su ídolo es la cantante Rez, de la conocida banda Lo/Rez. Cuando el rumor de que Rez tiene dificultades en Tokio llega a San Francisco, Chia recibe el encargo de volar hasta la capital nipona y averiguar qué ha ocurrido realmente.
Rei Toei, síntesis artificial algorítmica de los índices medios de popularidad, es una imagen holográfica y descarnada que contiene vastos volúmenes de información: la idoru. Y Rez ha declarado que se casará con ella. Éste es el rumor que ha llevado a Chia hasta Tokio.
¿Hay algo distinto aquí, en la naturaleza misma de la realidad? ¿O es que está a punto de ocurrir algo violentamente nuevo? Es posible que la idoru sea tan real como ella quiere o necesita; y tan real como Rez desea. la guardia de Lo/Rez contrata a Laney, un experto zapador intuitivo, y le pide que busque el punto nodal en el que se cruzan los datos de Rez y la idoru. Cuando Laney encuentra a Rei Toei, aunque trata de pensar que es sólo un holograma, ve de pronto peligros y amenazas que nunca había imaginado antes.
Segundo volumen de la Trilogía del Puente, una de las series más emblemáticas de William Gibson y todo un clásico de la ciencia ficción.
William Gibson es considerado el padre del Ciberpunk.
Última entrega.
Colin Laney, la persona más sensible del mundo a los patrones de información, vive en la actualidad en una caja de cartón en Tokio. Mientras el cuerpo le tiembla a causa de sueños febriles, su mente viaja libre como siempre, y sabe que algo está a punto de ocurrir. No en Tokio, y no será algo que él llegue a ver. Algo está a punto de ocurrir en San Francisco.
La neblina hace que sea más fácil ocultarlo, si eso es lo que se quiere, y la realidad de aquel lugar parece tambalearse incluso en sus mejores momentos.
Un hombre misterioso avanza con elegancia a través de esa neblina y deja cadáveres a su paso, tantos que una acumulación de ausencias hace que Laney sienta su presencia. Un chico llamado Silencio no habla, pero sí que revisa a toda velocidad páginas web de información cibernética en busca de un objeto con el que se ha obsesionado. Y Rei Toei, la idoru japonesa, continúa su análisis de todo lo humano. Ella no es humana, al menos no a la manera tradicional, pero intenta conseguirlo. Y, en la neblina de San Francisco, en aquel momento tan extraño de la historia, quién puede afirmar lo que es posible y lo que no…
Y de los paradigmáticos trenes a vapor del steampunk saltamos a la red de ferrocarriles intergalácticos de Railhead, la duología de Philip Reeve: en estas novelas cyberpunk seguimos a Zen, un joven ladrón que usa los trenes para huir de las autoridades tras sus hurtos (y, por qué no decirlo, también para viajar por infinitud de planetas). Cuando recibe un encargo para robar una caja misteriosa, Zen deberá infiltrarse en la familia imperial para conseguirlo y, en el proceso, se dará de bruces con dos incógnitas: por un lado, ¿cuál es el verdadero origen de las Puertas K, las conexiones que permiten a los trenes viajar por el universo? Y, por otro, ¿cómo confrontar su atracción por la motorik Nova, una robot humanoide?
Aunque en su superficie Railhead brilla más con los neones del cyberpunk que con el cobre de los libros steampunk, su núcleo lo conecta con el subgénero: la exaltación de la máquina como algo casi místico y el espíritu rebelde que recorre las páginas. El ferrocarril, convertido aquí en red galáctica, sigue siendo símbolo de descubrimiento, revolución y deseo de conectar mundos, como lo fue en tantas obras retrofuturistas antes. Una deliciosa anomalía que encaja perfectamente como un brillante tornillo final en esta lista.
Zen es un ladrón que utiliza los trenes inteligentes para huir. En uno de ellos es capturado y reclutado para una misión especial porque además de sus habilidades posee un ADN especial que le vincula a la familia real. Tras el adiestramiento, Zen va a simular ser un miembro de la dinastía y entablará una dura batalla por el poder. En el camino se sentirá atraído por Nova, algo impensable entre un humano y una máquina, y deberá desbaratar los planes de abrir una Puerta K que podría romper el equilibrio del universo en el que viven.
¿Y qué hay de los libros steampunk nacionales? En nuestro país también se escriben este tipo de novelas, como demuestra el dúo formado por Marta Álvarez e Iguazel Serón, ¡y cómo las escriben! En su épica fantástica Seda blanca, fuego malva, el mundo se divide en dos grandes civilizaciones, una occidental y otra oriental. Diversas dinastías conviven en esta última, donde se sitúa la acción: una región de inspiración asiática en la que la magia y la religión moldean la sociedad. Pero la magia no está al alcance de todos, solo está reservada a la nobleza y a los monjes que la protegen. Y donde la magia no llega, llega el ingenio: he aquí cuando los elementos steampunk entran en juego, desde complejas maquinarias a autómatas que esconden más de lo que parece.
Resumiendo, y sin spoilers: tras un atentado, la princesa de una de las dinastías desaparece y su hermano se embarca en una aventura para rescatarla, acompañado de un reparto de personajes bien variopinto, desde monjes y bailarinas a un extranjero venido del Continente. Su odisea, además de mantenerte pegado al libro y dejarte K.O. con cada giro, te trasladará a un universo pensado y construido hasta la última pincelada, donde cada engranaje no solo encaja, sino que gira a la perfección.
Una novela de fantasía de inspiración asiática.
La princesa Jisun de la dinastía Beongae, hija de las Tormentas, ha desaparecido.Todo empezó con el atentado: un infierno de llamas malvas que ni siquiera los monjes del Sol lograron controlar. Nadie sabe quién está detrás, ni tampoco que la princesa ha desaparecido. Su hermano, el príncipe Jisoo Beongae, ha de encontrarlos a ella y a sus secuestradores, y deberá hacerlo en secreto, pues los responsables del fuego malva podrían esconderse en cualquier parte: en las otras dinastías, en ese barco del Continente que ha arribado a las costas losbitas por primera vez en dieciséis años… o entre las sombras del propio palacio Beongae.
Por desgracia, Jisoo se verá obligado a aceptar a tres compañeros de viaje: Aiya, una monje del Sol, rival de los Beongae; Dharani, una descarada bailarina que domina la magia del Eco, y Conreth, un extranjero venido del Continente en misteriosas circunstancias. Mientras tanto, en algún lugar del imperio, Bian, una joven sin magia, hace germinar una flor.
Seda blanca, fuego malva es una fantasía de inspiración asiática con toques steampunk que aúna, en perfecto equilibro, la novela de aventuras con un worldbuilding apasionante.
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